Mireia Belmonte: "Todavía me quedo embobada mirando mis 2 medallas olímpicas"

  • Es doble medallista olímpica.
  • "Las deportistas españolas hemos dado un golpe en la mesa".
Mireia Belmonte posa con sus dos medallas de Londres.
Mireia Belmonte posa con sus dos medallas de Londres.
JORGE PARIS

Con 800 gramos de plata se presentó Mireia Belmonte en un acto publicitario de uno de sus patrocinadores (Braun Silk-épil). 400 de su medalla en los 200 metros mariposa y otros 400 de la de los 800 libres, que la convirtieron en la estrella de la delegación española en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. El éxito centró los focos en ella y ella se confiesa muy cómoda: "¡Ojalá algún día sea modelo!".

Cuando se levanta por las mañanas y ves las medallas, ¿qué siente?

Al principio es difícil creer que tienes tu sueño en las manos, pero ya lo he asimilado bastante.

¿Las mira todos los días?

(Risas) No, ya no. No les quité ojo los primeros días. Ahora, cuando las saco de paseo, como yo digo, a los homenajes o a las presentaciones, sí que todavía me quedo embobada mirándolas.

¿Le ha buscado ya un sitio especial en tu casa?

Las tengo bien guardadas, pero aún no sé. Eso es cosa de mi madre, que es la que manda.

Después de los Juegos, ¿cuál fue su primer capricho?

Unas vacaciones merecidísimas. Tenía ganas.

¿Dónde fue?

Estuve en Ibiza cinco días con una amiga. Nunca había estado y tuve tiempo para todo: playa y fiesta. Se confirmó todo lo que me habían contado. Fue toda una aventura.

¿Ha tenido que cumplir alguna promesa?

Hice una de tirarme en paracaídas, pero todavía no lo he hecho. Será pronto.

¿Le han quitado estas dos medallas el sambenito de que no rendía al máximo en las grandes competiciones?

Aunque es cierto que me quité un peso de encima, yo siempre he confiado en mis posibilidades y sabía que algo grande me llegaría tarde o temprano. No he dejado nunca de intentarlo. He seguido trabajando y disfrutando.

El lema de los Juegos es que lo importante es participar, pero ganar debe ser mejor, ¿no?

Participar es bonito, pero si tienes unos objetivos claros, ganar es algo más grande.

¿Con qué momento se queda?

Cuando me subí al podio con la primera medalla. Fue muy emotivo. Estaba muy contenta y a punto de llorar, con 18.000 personas aplaudiéndome.

¿El corte de pelo le dio fuerzas?

Me lo corté dos semanas antes. Primero, por cambiar de look. Llevaba muchos años con el pelo largo. Y segundo, por liberarme un poco de peso. El pelo pesa mucho mojado y quería hacer todo lo posible para lograr una medalla.

¿Y también es fundamental no tener ni un pelo en el cuerpo para nadar?

Todo lo que sea resistencia al agua, son décimas perdidas. Cuando vas depilada, notas cómo el agua fluye por tu piel. No hay fricción.

Si las nadadores de sincro son sirenas, ¿qué animal sería usted?

Un tiburón, supongo, por lo rápido que nadan.

¿Servirá el éxito del deporte femenino español en Londres para que se preste más atención a las chicas a partir de ahora?

Espero que sí. Hemos dado un golpe en la mesa y hemos demostrado que nosotras también podemos hacer cosas importantes.

¿Nota que las medallas le han hecho más famosa?

Sí. Un poco más, pero no soy una estrella mediática. La gente me reconoce por la calle y me felicita. Me gusta y es de agradecer porque se han volcado mucho en mí.

¿Los Juegos de Río 2016 serán los de su plenitud?

No lo sé. Soy muy joven y si puedo repetir lo que he hecho en Londres, mejor. Es difícil mantenerse cuatro años en la élite, pero ha sido un buen principio para lo que tiene que venir.

¿Le costará volver a entrenarte?

No. Vuelvo la semana que viene. A mí lo que me gusta es nadar y lo hago con todas mis ganas.

¿Cuál es su próximo objetivo?

Los Mundiales de Natación de Barcelona del verano que viene. Me hace ilusión hacerlo bien en casa. No me veo favorita, pero sí bien posicionada.

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