Iago Aspas.
Iago Aspas. EFE

Iago Aspas ha vivido una tarde gloriosa en Balaídos, después de marcar dos goles en la remontada del Celta frente al Villarreal, el primero tras un maravilloso golpeo de falta directa, y el segundo –que significó el 3-2 definitivo- al anotar un penalti.

El de Moaña, que en los últimos tres meses no ha podido estar disponible para Cardoso y Escribá por culpa de una lesión, se ha emocionado muchísimo después de ser sustituido, no pudiendo reprimir las lágrimas en el banquillo. Al término del partido, ha explicado su emoción.

"Las lágrimas han sido un poco por todo. Mi familia sabe todo lo que he sufrido en estos tres meses en los que no he podido ayudar a mis compañeros. No nos merecemos esta afición, el recibimiento que nos han hecho después de estar a cuatro puntos del descenso, cómo nos han animado después de ir 0-2 al descanso", aseguró.