Kepa Arrizabalaga, portero del Athletic
Kepa Arrizabalaga, portero del Athletic EUROPA PRESS

Si ‘Cuco’ Ziganda no dispone lo contrario, Kepa Arrizabalaga estará este miércoles bajo los palos del Santiago Bernabéu. Lo hará con el escudo del Athletic, el club de su vida, al que llegó con nueve años. No será la primera vez que se enfrente al Real Madrid desde que su nombre apareció vinculado a la agenda blanca. Un interés real que, sin embargo, no llegó a concretarse en el pasado mercado de invierno.

En el partido de la primera vuelta, Kepa ya estuvo bajo los focos. Entonces se le observó como lo que podía ser y ahora, como lo que pudo haber sido. En San Mamés, el Real Madrid demostró que no estaba por la labor de engancharse a la Liga; empató en la Catedral justo después del pinchazo inesperado del Barça en casa ante el Celta. El morbo de los días anteriores se apagó cuando Kepa dejó la puerta a cero.

Él admite que tuvo “propuestas” y no niega que detrás de una estuvo el Real Madrid. A la operación, que muchos dieron por sellada antes de tiempo, le fallaron los tiempos. Zinedine Zidane, partidario de mantener el bloque, no quiso dejar salir a Kiko Casilla ni incorporar en plena temporada a un jugador más; el Real Madrid no pagó los 20 millones fijados en la cláusula de rescisión del jugador, que habría llegado sin soltar un euro el 1 de julio; y el propio Kepa no quería arriesgarse a que el Athletic le confinara a la grada y perderse el Mundial de Rusia.

El Madrid, atento al mercado

“No teníamos que fichar ningún portero, estamos contentos con los nuestros”, insistió Zidane este miércoles, cuando le preguntaron por la inminente visita a Chamartín del joven portero. Con Keylor Navas bajo permanente sospecha, el Real Madrid sigue atento al mercado. “Para el futuro, hablaremos a final de temporada”, añadió Zidane. Al firmar su renovación hasta 2025, Kepa multiplicó su precio: ahora cuesta 80 millones. Lo que nadie ha pagado nunca por un portero… al menos, de momento.