Josué Brachi
Josué Brachi, en pleno ejercicio en el Europeo. EFE

Llevaba dos años con una espinita clavada, desde aquel Europeo de 2016 en el que se tuvo que conformar con la plata. Espina que el halterófilo sevillano Josué Bachi arrancó de cuajo este lunes a lo grande al proclamarse campeón continental de la categoría de 56 kilos tras levantar 254 kg para hacer historia y ser el primer español en conseguir este logro. El chiquitín, como le llaman cariñosamente por sus 156 centímetros de estatutura, se hizo gigante en Bucarest y recogió los frutos de una vida dedicada a este deporte.

¿A qué sabe eso de hacer historia?
Ya he hecho historia varias veces [hace cuatro meses logró el bronce en el Mundial de Anaheim], pero cada vez que me lo dicen es algo único. Es un plus, porque, además de estar contento por ser campeón de Europa, lo estoy por hacer hecho historia.

Iba a por todas...
Sí, he ido al campeonato con mucha confianza, porque había hecho una preparación muy buena. Confiaba en el trabajo previo y en mis entrenadores y venía bastante bien preparado.

¿Ha entrenado de una forma distinta este campeonato?
No, igual, aunque sí es verdad que le he dado más prioridad a la parte psicológica. Hemos trabajado mucho más con el psicólogo.

¿Tan importante es la parte mental para competir?
Sí. Estar preparado psicológicamente en los grandes campeonatos es muy importante. Yo venía bien preparado en ese sentido y los resultados se han visto, por fin soy campeón de Europa.

Y eso que parece que en la halterofilia solo importa el físico...
Sí. Todo el mundo piensa que es solo físico, pero también importa la estrategia. La mayoría de campeonatos se ganan en la tarima de calentamiento, no en la de competición.

¿Está en uno de sus mejores momentos?
Yo ahora mismo me encuentro muy bien, con unas ganas enormes cada vez que agarro la barra. Estoy en uno de mis mejores momentos en cuanto a resultados.

¿Siente que es una especie de revancha por el subcampeonato de Europa de 2016?
La verdad es que esa espinita la tenía clavada desde hace dos años. Me quería resarcir y lo he hecho pero bien (risas).

¿Le ha felicitado mucha gente? ¿Alguna le ha sorprendido especialmente?
Muchísima gente. Desde que terminó la competición hasta ahora, cada vez que he enseñado el teléfono tenía 70 wasaps, 200 notificaciones en Facebook, 70 en Instagram... La verdad es que es muy llamativo porque no me esperaba esta repercusión mediática.

En el horizonte, los Juegos de Tokio 2020...
Sí, son el objetivo principal. Siempre digo que vamos paso a paso. Este Europeo ha sido un gran paso. Ahora se cambian las categorías para las olimpiadas, el sistema de clasificación... Hay que ver cómo se queda todo para empezar a trabajar de cara a Tokio 2020.

¿Es una medalla olímpica el cénit para un deportista?
Por supuesto. Creo que ser campeón olímpico es lo máximo a lo que se puede llegar en este deporte y mi sueño es ese. Y para eso entreno día a día, porque no basta con soñarlo, hay que trabajarlo.

¿Qué opina del dopaje?
El dopaje está muy extendido, no solo en la halterofilia, sino en todos los deportes. Gracias a las últimas investigaciones de doping han cogido a muchos deportistas que no van limpios y no juegan con las mismas reglas que los demás. Yo me alegro de que cojan a esa gente porque, como dice mi compañera Lydia Valentín, para mí no son deportistas y no es justo que tengas que luchar contra un deportista que tiene esa ayuda extra.

¿Es igual el Josué de la tarima al de fuera?
Cambio bastante. Fuera de competición soy un chico muy normal, campechano, muy divertido y que se ríe y bromea con todo; dentro se ve a otro Josué, más serio, más centrado, pendiente de todo. Normalmente se me olvida todo lo demás. No se me olvida respirar porque de eso no me tengo que acordar, si no me moriría en dos días (risas).

¿Cuándo y por qué le dio por la halterofilia?
Fue con 13 años. Mi padre me dijo que probara y yo, aunque le dije al principio que no, una vez que lo hice me enamoré. Es un deporte que engancha desde el minuto uno porque ves que te superas a ti mismo, haces amigos y te lo pasas genial. Yo me enamoré de la halterofilia desde el minuto uno y más de diez años después aquí sigo.

¿Puede vivir de este deporte?
Sí. Bueno, sobrevivir, porque no te puedes comprar un Ferrari y esas cosas, como puedes hacer si practicas otros deportes.

¿Cómo es su día a día?
Puedes llevar un día a día normal y corriente, como cualquier otro trabajador. Lo que pasa que mi trabajo, en vez de fichar a una fábrica o a una oficina, voy al gimnasio a echar mis horas. Vivo y entreno en Sevilla. Los días suelen ser muy monótonos, siempre hago lo mismo. Me levanto, desayuno, entreno, voy a casa de mi abuela a comer, me echo la siesta y vuelvo a ir a entrenar hasta la noche. Acabo el día en mi casa, cenando y viendo un poco la tele hasta acostarme. A las 23 horas, como mucho, estoy en la cama.

Y con 25 años que tiene, ¿no se da ningún capricho?
La verdad es que no. Ni tengo ni he tenido caprichos, solo entrenar, entrenar y entrenar. Ese ha sido mi hobby y mi capricho. Todo el mundo con 18 o 19 años empieza a trabajar y yo me di el capricho de seguir entrenando, ya cobraba de esto así que quise hacerme profesional y vivir de ello.

¿Tiene algún referente?
Me gusta mucho Rafa Nadal, por sus valores, por lo duro que trabaja y por lo que se curra los torneos.

BIO Josué Brachi García (Sevilla, 8 de septiembre de 1992) es un deportista español que compite en halterofilia, campeón de Europa. Ha ganado dos medallas en el Europeo de Halterofilia, oro en 2018 y plata en 2016, ambas en la categoría de 56 kg. Se confiesa sevillista y amante de los pucheros de su abuela.