El Atlético de Madrid ha abierto esta temporada una era, marcada por el traslado del estadio Vicente Calderón al moderno Wanda Metropolitano. Mientras la afición se adapta a su nuevo hogar, parte de ella ha reaccionado con vehemencia contra el nuevo escudo del equipo, que forma parte del cambio. Se han recogido firmas para recuperar el escudo anterior, y en las redes sociales ha cobrado relevancia el hashtag #ElEscudoNoSeToca. Sin embargo, la historia demuestra que el escudo sí se ha tocado, y muy a menudo.

El primer escudo del Atlético, fundado en 1903, era redondo y en él no había rastro del color rojo, sólo azul y blanco. De hecho, era el mismo que utilizaba el Athletic Club de Bilbao, pues en su origen el club madrileño era una sucursal del vizcaíno.



En 1917 se incorporó el color rojo en seis franjas verticales, tantas como blancas, así como varios símbolos de Madrid: las siete estrellas más el oso y el madroño.

Tras la Guerra Civil, en 1939, el Atlético se fusiona con el Aviación Nacional y se convierte en el Athletic - Aviación Club de Madrid. Por este motivo, al escudo le crecen unas alas y se le incorpora una corona. En 1947, el club se desvincula del Ministerio del Aire y pierde esos elementos. Es ya, en esencia, el escudo de las últimas décadas, modificado ahora para disgusto de algunos.

Un escudo que "necesita tiempo"

Bruno Sellés, director creativo del estudio Vasava, responsable del nuevo diseño, defendió en una entrevista que el cambio hace "avanzar" a la marca, aunque avisa de que las transformaciones de un "símbolo amado" como éste necesitan "tiempo" para ser asimilados.

El nuevo diseño trata de buscar la sencillez reduciendo los elementos carentes de significado y con un estilo más redondeado y moderno.

El guiño del capitán Gabi

Consultado sobre este asunto, el capitán del Atlético de Madrid, Gabi, cree que "al aficionado hay que escucharle, respetarle y ayudarle": "Yo lo entiendo en el sentido de que ha habido muchos cambios juntos y a la gente, cuando le cambias tantas cosas, al final no se identifica con nada. Está claro que al aficionado siempre hay que escucharle, respetarle y ayudarle. Siempre ha existido esa unión entre club, afición y equipo y entre todos se puede llegar a un entendimiento para que todos seamos felices en el club de nuestra vida".