Lucas Hernández
Lucas Hernández besa el trofeo conquistado por Francia en el Mundial de Rusia 2018. EFE

Los hermanos Hernández, Lucas y Theo, crecieron juntos en el Atlético de Madrid desde 2006. Una década después, en verano de 2016, Theo se marchó cedido al Deportivo Alavés. Allí cuajó una gran temporada que llevó al Real Madrid a llevárselo por 24 millones de euros el verano pasado. El Atlético no llegó a verlo debutar con el primer equipo, como recalcó en el comunicado en el que oficializó su venta al eterno rival.

Sus caminos se separaron entonces. Y cada vez se separan más. Theo no ha dudado en lanzar chinitas al Atlético, como en la celebración de la última Champions League blanca: “Hemos pasado por Neptuno y no había mucha gente”, ironizó en la gran fiesta blanca de Cibeles.

Ahora en su hermano quien celebra un título, el Mundial de Rusia 2018, nada menos, mientras que él no sabe aún dónde va a jugar esta temporada. El Real Madrid estudia su cesión durante una temporada, e incluso la venta con opción de recompra, con la esperanza de que vuelva a parecerse al jugador que ficharon y no al que se ha visto el último año en Valdebebas.

Lucas quería jugar con España

Lucas, de 22 años (Theo cumplirá 21 en otoño), afrontará tras las vacaciones su cuarta temporada en el primer equipo rojiblanco, donde compartirá vestuario con otros dos campeones del mundo: Griezmann y Lemar. El título mundial ha llegado casi de casualidad. En una entrevista a TVE hace sólo unos meses, avanzaba que jugaría con la ‘Roja’: “España me lo ha dado todo”; “hablo mejor español que francés”, dijo.

Un retraso burocrático bien aprovechado por la Federación Francesa le permitió contar a Didier Deschamps con uno de los mejores laterales izquierdos del torneo. Lucas, que posiblemente hará carrera como central, ha ganado el Mundial curiosamente en el puesto en que juega su hermano.