Guardiola
Guardiola, en el partido de vuelta de octavos de Champions ante el Basilea. EFE

Pep Guardiola ya lo avisó el martes. El entrenador del Manchester City dijo que volvería a lucir el lazo amarillo en el partido de vuelta de octavos de final de la Champions. Pues bien, dicho y hecho.

El técnico español se ha sentado este miércoles en el banquillo del Etihad Stadium con el símbolo del procés sobre el pecho. Todo ello después de que la Federación Inglesa de Fútbol (FA), máximo organismo del fútbol inglés, le abriera un expediente el pasado 23 de febrero por contravenir las normas publicitarias de la entidad al exhibir "un mensaje político" en todos los partidos de la liga.

"La FA tiene unas normas, las aplica y yo las acepto. Tengo que hacerlo. Eso no significa que esté de acuerdo", dijo en la rueda de prensa del martes, previa al duelo ante el Basilea, al que su equipo llega con cuatro goles de ventaja después del encuentro en Suiza. "Lo lleve o no lo lleve, visible o no, el lazo amarillo siempre estará ahí", manifestó. "No va sobre la independencia o la no independencia. Va sobre la gente que está en la cárcel por no haber hecho nada, es tan simple como eso".