Dos derrotas seguidas del Barça hacen crecer las dudas sobre el modelo de juego y el Tata

  • Que el Barça haya perdido contra el Ajax y el Athletic reflota las dudas por un cambio de estilo que pierde posesión, capacidad de presión y solidez defensiva.
  • "De aquí a final de temporada veremos un par o tres tropiezos del Barça, del Madrid y del Atlético, porque los demás también juegan y saben cómo juegas".
El Tata Martino y Messi dialogan en la etapa en la que coincidieron en el Barça.
El Tata Martino y Messi dialogan en la etapa en la que coincidieron en el Barça.
EFE

A ciertas alturas, a ciertos niveles, los tropiezos son caídas libres. El precio del pedigrí es alto y pasa por la perfección. Pep Guardiola, en ese sentido, dejó el listón demasiado alto en juego y en resultados. Los segundos se han mantenido con el Tata Martino, pero el primero, además de despertar algunas dudas, alimentaba muchos debates. No es lo mismo, no, decían. No es una cuestión de no ganar, es cómo se están cerrando algunos éxitos. Porque el Barça había ganado partidos sin ganar en la posesión (como en la goleada sobre el Rayo). Hasta ahora, un par de marcadores han sido adversos. Los culés no encajaban dos derrotas seguidas desde que las sufiera con el Real Madrid en las semifinales de Copa y en la Liga allá por marzo de 2013. Aunque ya lo esbozó el Atlético en una Supercopa muy igualada.

Las dos derrotas consecutivas encadenadas por el Barcelona en menos de una semana, el 2-1 ante el Ajax de Ámsterdam en la Champions y el 1-0 liguero en el nuevo campo del Athletic, han expuesto a la entidad culé a multitud de análisis y lecturas. Los más tremendistas hablan de crisis, otros suavizan con una "minicrisis" y no faltan los que relativizan. Y sobre la mesa, la irrupción de detalles que varían al Barça del Tata de equipos precedentes. Y es que el Barça, en su día a día, emite señales de compleja explicación. O no. "En Ámsterdam el Barcelona jugó bastante peor que en Bilbao. El de San Mamés fue el típico partido que con un poco de suerte lo ganas y con un poco de mala suerte lo pierdes. Quizá el empate habría sido lo más normal", reflexionó este lunes Carles Rexach. "Nosotros y cualquier equipo echa de menos al número 1 del mundo",  consideró Toni Freixa, portavoz de la junta, en relación a la tan comentada "Messidependencia".

La irrupción de constantes problemas defensivos, la pérdida de capacidad de posesión, el agotamiento de la fluidez en su juego, una presión menos agobiante que otrora, el estado físico de algunos jugadores que no termina de ser el que era, las lesiones... "Está desorientado", es una idea muy repetida en la Ciudad Condal y entre muchos de los profesionales que cubren la información culé. "Tampoco hay que verlo todo negro por dos partidos", suavizaba Andrés Iniesta tras la derrota en Bilbao.

Pero entonces, ¿por qué pasa precisamente lo contrario? Xavi puede ser una clave en esa desorientación. El medio culé, el cerebro durante temporadas, no pasa tanto ni también cuando el rival no se limita a esperar. Su capacidad para llevar el timón se ha reducido y está más expuesto a los bocados de los rivales. En Bilbao completó 60 pases durante los 78 minutos que anduvo en el campo. En Vallecas, 46. En el campo del Betis, 77.

El Barça, de momento, no achanta como lo hacía. Y en una entidad tendente a multiplicar por cien cualquier circunstancia de su día a día se le dan segundas lecturas al interés por hacer refuerzos en el mercado invernal (irrumpe con fuerza el brasileño del Chelsea David Luiz), los problemas para cerrar algunas renovaciones (como la de Marc Bartra) o algunas decisiones (como la recuperación de Messi en Argentina) o críticas (hacia el colectivo arbitral, sobre todo). "Ustedes analizan en función de los resultados y los dos últimos fueron negativos, pero en el primer tiempo he visto un Barcelona mejor que cuando ganábamos. Sostener esto en la derrota es difícil, pero sí vi un muy buen Barça", defendió Martino a los periodistas tras la derrota del Barcelona en el nuevo San Mamés.

El entrenador argentino apuesta más por las rotaciones y también ha visto cómo sus planteamientos, que no pasan por una posesión hasta las últimas consecuencias y no ve con malos ojos un intercambio, han sufrido las notables pérdidas por lesión de Messi o de Víctor Valdés. Un cimiento atrás; un ariete arriba. Dos pilares que, con el arreón de dos victorias seguidas, han hecho tambalearse toda la estructura. "De aquí a final de temporada veremos un par o tres tropiezos del Barça, del Real Madrid y del Atlético de Madrid, porque los demás también juegan y saben cómo juegas. Hay que asegurarse de no tropezar en esos partidos que crees que vas a ganar con cierta facilidad", concluye Reixach.

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