La primera media hora del Barcelona ante el Sevilla fue antológica. A los diez minutos, el formidable pase de Cillessen había encontrado a Coutinho y este a Suárez, que abría el partido.

Pero el equipo de Valverde no bajó el pistón y siguió jugando con la misma intensidad. La clave fue su juego coral, todos los jugadores estaban en su mejor versión y así pudo verse en el segundo tanto del partido, que llegó a la media hora.

La jugada contó con la participación de medio equipo azulgrana, que fue combinando hasta llegar al área sevillista. Hasta allí progresó Jordi Alba, que sin apenas espacio se inventó un taconazo hacia atrás, con tan mala suerte para los hispalenses que por esa zona se encontraba Messi: el argentino no tuvo piedad y el 2-0 subió al marcador.

No quedó ahí la cosa: el baño azulgrana continuó poco después, con el tercer tanto, segundo de Suárez, otra vez tomando al asalto la espalda de la defensa sevillista.