Ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Río 2016
Fotografía de fuegos artificiales en la ceremonia de clausura de la trigésima primera edición de los Juegos Olímpicos, en el estadio Maracanã de Río de Janeiro (Brasil). EFE/Antonio Lacerda

El exgobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, sobornó a varios miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) para comprar votos en la elección de los Juegos Olímpicos de 2016, que la ciudad brasileña obtuvo ante Madrid (por 66 votos a 32). Cabral asegura que tanto el alcalde de Río, Eduardo Paes, como el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, estaban al tanto de la operación.

En su declaración ante la 7ª Corte Penal Federal brasileña, admite que entregó 1,3 millones de euros "a cambio de cinco o seis votos" al expresidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), Lamine Diack, que le pidió luego casi un millón más. Entre los sobornados, según su testimonio, figuran nombres ilustres y muy conocidos, como el exnadador ruso y exmiembro del COI Alexander Popov, y el expertiguista Sergey Bubka, actual vicepresidente de la IAAF y presidente del Comité Olímpico Ucraniano.

Según Cabral, condenado a 45 años de cárcel por corrupción, el encuentro con Diack fue organizado por el expresidente del Comité Olímpico Brasileño, Carlos Arthur Nuzman, y el director de la candidatura de Río 2016, Leonardo Gryner. El dinero se entregó a Papa Masata Diack, hijo de Lamine, a través de Arthur Soares, empresario de confianza del exgobernador. "Dijo que podíamos llegar a nueve votos", revela Cabral ante el juez.