El Huesca se aferra a un clavo ardiendo. Ante un Eibar ya salvado, los oscenses, vistiendo su segunda equipación para rendir homenaje a San Jorge con su Cruz, vencieron con autoridad al conjunto de Mendilibar (2-0).

Los tantos de Enric Gallego y Chimy Ávila, que marcó uno de los golazos de la temporada, sirven para mantener el sueño de una ciudad en su primera temporada en Primera.

Con 29 puntos, a cinco de salir de la zona peligrosa, el Huesca se aferra a las matemáticas y la ilusión.