Jackson Martínez
El exjugador del Atlético de Madrid, Jackson Martínez, vestido con la camiseta de su nuevo equipo el Guangzhou Evergrande chino. EUROPA PRESS

Jackson Martínez era el pasado verano uno de los delanteros más codiciados del fútbol europeo. Máximo goleador del Oporto en las últimas temporadas, sus cifras anotadoras, casi cien goles en tres temporadas, le convirtieron en objetivo de todo gran club europeo que estuviera buscando la joya de la corona de este deporte: el gol.

Se lo llevó el Atlético, pagando nada menos que 35 millones. Tras años cambiando cromos con tremendo éxito (de Torres a Agüero para seguir con Forlán o Falcao), Mandzukic solo triunfó a medias, por lo que el club rojiblanco pagó a precio de oro la llegada del genial delantero colombiano.

Jackson fracasó en el Atlético, pero aún tenía buen cartel en el mundo del fútbol

Los goles jamás llegaron, solo tres sumando todas las competiciones, y su juego desesperaba a la afición, incapaz de reconocer al jugador que triunfó en el Oporto y que todos soñaban con que fuera un perfecto sucesor de Falcao, también procedente del club luso.

Y la sorpresa llegó con el mercado europeo de fichajes ya cerrado. 42 millones convirtieron a Jackson en el fichaje más caro de la historia del fútbol asiático y, sobre todo, en un aviso a navegantes. Ya no se trata de jugadores que, pasada la treintena, buscan retiros dorados en ligas menores, el dinero chino es una amenaza y muy seria al fútbol europeo, y el mensaje es que le pueden plantar cara con sus yuans.

Hace ya varios años que la Superliga china está realizando algunos fichajes de renombre. Los más sonados son los realizados por el Guangzhou, precisamente el equipo que se ha hecho con los servicios de Jackson. El patrocinio de Evergrande, una poderosísima inmobiliaria, dio un poderío económico que llevó al equipo chino a buenos jugadores procedentes de Sudamérica como el brasileño Darío Conca (en el año 2010 por 15 millones, se convirtió en el tercer jugador mejor pagado del mundo tras Messi y Cristiano), Lucas Barrios (en 2012 por 8), Paulinho (llegó del Tottenham por 14), Ricargo Goulart (15 ‘kilos’) y Robinho (que se llevó tres millones por solo seis meses para intentar plantar cara al Barça en el Mundialito).

La explosión de fichajes ciertamente interesantes se ha producido en este mercado invernal. El de Jackson ha sido el más sonado, pero antes ya se habían concretado varios jugadores que, aún en su plenitud como jugadores, han decidido rendirse a los muchos yuanes que van a percibir.

Ramires, brasileño de 18 años y habitual de las convocatorias de la selección canarinha, dejó el Chelsea para fichar por el Jiangsu Suning a cambio de 33 millones de euros.

Fredy Guarín, internacional colombiano de 29 años, abandonó el Inter de Milán para irse al Shanghái Shenshua a cambio de 12 ‘kilos’. El centrocampista compartirá equipo con otros jugadores de renombre como Demba Ba, Mohammed Sissoko o Tim Cahill a las órdenes de Gregorio Manzano. 5,5 millones de euros más bonus percibirá Guarín por temporada.

También Gervinho (Costa de Marfil, 28 años), una de las grandes estrellas del fútbol africano, jugará en el fútbol chino, pues dejó la Roma para fichar por el Hebei China Fortune.

El dinero chino ha puesto sus ojos en el mercado futbolístico y es, desde ya, una seria amenaza para el fútbol europeo, hasta ahora intocable. La Superliga de ese país da comienzo en marzo y ya presenta serios atractivos.