Aly Raisman, durante la declaración
Aly Raisman aporta su testimonio en el juicio contra el exmédico estadounidense Larry Nassar por abusos sexuales. MICHIGAN COURT / YOUTUBE

Todos los monstruos que creó Larry Nassar se han vuelto contra él. El exmédico y confeso abusador sexual se ha enfrentado desde este martes a los testimonios de más de un centenar de gimnastas de las que abusó a lo largo de 20 años. De nada han servido sus quejas en una carta escrita a mano que remitió a la jueza del caso, Rosemarie Aquilina, donde pedía la piedad que él nunca tuvo aludiendo a su salud mental. 

"No soy capaz de manejar mentalmente una semana de comentarios", se puede leer en la misiva. Las palabras que se clavarán en él son las de muchas chicas, más de la mitad menores, a las que engañaba gracias a su condición de personal sanitario y trataba de "la manera más vil", en declaraciones de la letrada.

Se enfrenta a entre 40 y 125 años de cárcel, sumados a los 60 que recibió en 2017 por diversos delitos de pornografía infantil; antes, ha tenido que volver a mirar a las chicas de las que abusó. 

Una de las primeras, Kyle Stephens, tenía tan solo seis años cuando Nassar comenzó a abusar de ella en los 90. "Testifico solo para que el mundo sepa que eres un repulsivo mentiroso", le dijo entre lágrimas. Contó cómo él frotaba sus genitales contra ella, cómo se desnudaba y cómo sus padres, grandes amigos del médico, creían las palabras de él y hacían que su hija pidiese disculpas. Los abusos duraron seis años más. "Puede que te hayas dado cuenta ya, pero las niñas pequeñas no son niñas para siempre", sentenció. "Crecen y se convierten en mujeres que pueden destrozar tu mundo". 

Las niñas crecen y se convierten en mujeres que pueden destrozar tu mundo

Stephens abrió la veda. Tras ella desfilaron los testimonios de 104 jóvenes, de niñas a universitarias, en su mayoría gimnastas. Diez minutos para cada una bastaron para relatar los horrores que ocurrían tras la puerta de la consulta. 

"A una gimnasta la entrenan para aguantar el dolor sin quejarse. Larry se aprovechaba de esa cultura para llevar a cabo sus abusos", relató el jueves Chelsea Kroll, otra de las víctimas. "Una vez introdujo sus dedos en mi vagina durante 30 minutos y los movió en círculos. Se suponía que iba a curarme un dolor de espalda; tras aquella consulta, se sucedieron 20 más", cuenta. Cuando sucedió, tenía solo 16 años. 

La firmeza de Aly Raisman

El pasado viernes, la galardonada atleta Aly Raisman sorprendió por la contundencia que aplicó en su testimonio. No apartó ni un minuto la mirada de su agresor; lanzó contra él toda la rabia y el miedo que se vio obligada a guardar durante años. Le calificó como "la mayor epidemia de abuso sexual de la historia del deporte", y pidió soluciones para evitar más casos, además de "la peor condena imaginable" para Nassar. 

"¿Cree que esto es difícil para usted?", preguntó a su abusador. "Imagine lo que es ser una niña en un país extraño y tener que verle. Me quitó mi pasión y mis sueños". 

Aun así, la gimnasta estadounidense, participante de los Juegos en Londres y Río, continuó con su carrera deportiva. "Estoy aquí para decirle cara a cara que no voy a abandonar el deporte, porque el amor que me produce es más fuerte que el demonio que lleva usted dentro". 

Intento de defensa

La vaga defensa de Nassar llegó después de dos días de testimonios en los que no fue capaz de mantener la mirada de sus agredidas. "No sé si puedo escuchar otro día de declaraciones", se lamentó, pero tuvo que hacerlo, a pesar de su consideración de que aquella audiencia suponía un "circo para los medios de comunicación". 

Nassar contaba con el encubrimiento de entrenadores y ayudantes federados, y sus víctimas tienen nombres tan conocidos como Simone Biles, figura estrella de los Juegos de Río, y sus compañeras McKayla Maroney y Gabby Douglas. También Jamie Dantzscher, ganadora del bronce en los Juegos de Sidney en 2000, que acusó al médico de abusar de ella en la habitación de hotel durante las competiciones.