Cüneyt Cakir, colegiado del encuentro entre el Real Madrid y Bayern de Múnich, iba a ser analizado con lupa después de la polémica jugada entre Benatia y Lucas Vázquez en la vuelta de los cuartos de final entre el cuadro blanco y la Juventus, que significó penalti en el último minuto y que clasificó al Real Madrid. Michael Oliver fue muy criticado por la decisión, y a la mínima, el turco iba a estar también en el ojo del huracán.

Cakir tuvo mucho trabajo en el duelo entre españoles y alemanes, y de hecho el equipo bávaro, que ya ha estado calentando la previa con vehemencia recordando el gol de Cristiano Ronaldo en fuera de juego que fue decisivo en los cuartos de final del pasado curso, ha protestado varias jugadas desde el principio.

Un Bayern muy agresivo salió a presionar con mucha fuerza la salida de balón del Real Madrid, y generó varias ocasiones en el tramo inicial del encuentro. La primera jugada protestada por el equipo bávaro fue un choque entre Sergio Ramos y Lewandowski, en la escuadra de Heynckes reclamó penalti, aunque ninguna repetición dejó claro si el contacto fue suficiente.

Donde más dudas hubo fue al filo del descanso, en la jugada de largo más protestada por el actual campeón de la Bundesliga. Fue un centro al área desde la banda derecha realizado por Kimmich, que pegó en la mano de Marcelo, claramente despagada del cuerpo. La infracción parecía evidente, y la única cuestión es si el lateral brasileño estaba, como parecía, en el interior del área.