José Antonio Crespo devuelve un volante durante un entrenamiento.
José Antonio Crespo devuelve un volante durante un entrenamiento. (JORGE PARIS)

"Un poco de coordinación es lo único necesario para jugar al bádminton", asegura José Antonio Crespo, campeón de España individual y de dobles masculino. Con origen, hace más de 2.000 años, en Grecia, India y la China antigua, este deporte, tal y como se le conoce hoy día, surgió en Inglaterra hacia 1870.

Considerado como uno de los deportes que más desgastan, el bádminton es el juego de raqueta más rápido, ya que en un remate o smash el volante (pelota) puede llegar a coger una velocidad de más de 300 km/h. Pueden practicarlo dos jugadores (singles) o dos parejas (dobles).

"Es fácil empezar a jugar, porque desde la primera sesión se da al volante. Además, es un deporte bueno y accesible para todas las edades", comenta José Antonio, quien también destaca que es muy económico. "Las raquetas de iniciación las venden en paquetes y salen por unos siete euros, y una caja de 12 volantes de nailon, los recomendados para empezar, puede durar un año". Además, es uno de los mejores deportes de entrenamiento general.

Dominio oriental

Los grandes dominadores son los países asiáticos, como China, Indonesia, Malasia o Corea. En Europa, sólo Dinamarca se encuentra al mismo nivel. En España, el bádminton se introdujo por Galicia, hace más de treinta años, y el nivel es cada vez más alto. Ayer, sin embargo, España se quedó sin representación en los Mundiales de Madrid, al sucumbir en la segunda ronda las dos jugadoras y las dos parejas masculinas que pasaron la primera criba; en una de ellas jugaba José Antonio Crespo.

Entre volantes

Marina Torregrosa He de reconocer que creía que esto del bádminton era más relajado... pero acabé sudando la camiseta. Tras calentar un poco los músculos, José Antonio me enseñó lo básico. Primer intento de saque y.... ¿tiene un agujero mi raqueta o soy la tía más torpe del mundo? «Eso es sólo las primeras veces», dice amablemente mi maestro ocasional. En el momento en que uno entiende que el volante no es una pelota y descubre cómo se comporta esa bolita con plumas, todo se vuelve más sencillo. Y es cierto, la coordinación es primordial. ¿Lo peor? Acabé llena de agujetas y con el cuello más tieso que una mojama de buscar el volante por el aire. Pero me dicen que eso es por la falta de práctica...