El Gobierno chino acusó al Dalai Lama de "intentar dañar las relaciones de China con otras naciones" y pidió a la comunidad internacional que no le apoye, después de que el líder político y religioso pidiera a sus seguidores que se manifiesten "pacíficamente" durante los Juegos Olímpicos.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Jiang Yu señaló en rueda de prensa que el Dalai Lama "no es un líder religioso sino que busca la separación de su patria".

No es un líder religioso sino que busca la separación de su patria

"Esperamos que otros países reconozcan su verdadera naturaleza y no apoyen sus actividades", destacó la portavoz.

En los últimos meses, el líder tibetano y premio Nobel de la Paz en 1989 ha causado las iras de Pekín, tras lograr reunirse con la canciller alemana, Angela Merkel, y recibir una condecoración del Congreso de EEUU, hechos que generaron fuertes críticas del gobierno chino a sus homólogos germano y estadounidense.

"Juegos del Genocidio"

El Dalai Lama expresó su deseo de que aumenten las protestas, señalando que servirían para atraer la atención del pueblo chino sobre el problema del Tíbet.

También señaló que la situación de los derechos humanos en Tíbet ha empeorado desde que el Comité Olímpico Internacional (COI) concediera a Pekín la organización de los Juegos Olímpicos, en 2001.

A este respecto, la portavoz china se opone a la politización de los Juegos Olímpicos de Pekín, y aseguró que los esfuerzos de algunas organizaciones por mezclar la cita deportiva con problemas políticos "no darán resultado".

Jiang señaló esto en respuesta a las presiones de algunos miembros de la comunidad internacional, especialmente en Estados Unidos, por aprovechar los Juegos para criticar el apoyo de Pekín al Gobierno de Sudán en el conflicto de Darfur.

Ello ha llevado a algunos sectores a calificar Pekín 2008 como "los Juegos del Genocidio".