Igor Bychkov
Igor Bychkov. (Foto: Jorge París)

Su depurado castellano, germinado en Barcelona a base horas de biblioteca, no delata de entrada al campeón de España de salto con pértiga en pista cubierta. Sin embargo, su marcada palidez y rubia cabellera hacen dudar. "¿Dónde naciste?", pregunto. "En Donetsk", responde, con un desconocido acento que supongo ucraniano.

Igor Bychkov, de 20 años, estrenó a lo grande en Valencia su nueva nacionalidad, obtenida en septiembre de 2007.

Llegué a España, a Barcelona, cuando tenía 11 años. Me trajo mi madre, que vino a vivir con su pareja

Con un salto de 5,40 metros se convirtió en el nuevo rey de la pértiga en nuestro país, con el que mantiene una estrecha relación desde hace bastante tiempo.

"Llegué a España, a Barcelona, cuando tenía 11 años. Me trajo mi madre, que vino a vivir con su pareja", relata Bychkov a 20 minutos, quien desvela cómo aterrizó en el atletismo: "A mí me gustaba el fútbol, pero mi padrino me dijo que si no era buenísimo no iba a llegar a nada y a los 12 años empecé a entrenarme en atletismo y me gustó".

Por su origen ucraniano se le ha llegado a comparar con su compatriota y admirado Sergei Bubka, el mejor pertiguista de todos los tiempos y cuyo récord mundial aún permanece virgen (6,15 metros). "¿Bubka, yo? Es un poco exagerada la comparación", asegura el joven atleta, que hace un año se trasladó de Barcelona, "donde voy una vez al mes a ver a mi familia", a Madrid "porque necesitaba un cambio". Su meta más próxima es lograr la mínima B (5,55 m) para acudir, "con suerte", a los Juegos de Pekín. "Todo un sueño".

"Me gustan las chicas españolas"

Igor, que vive en la Residencia Joaquín Blume de Madrid para deportistas de élite y estudia 1º de Bachillerato, confiesa que lo que más le gusta de España es "el embutido, las chicas y el clima". Echa de menos Ucrania, donde no ha vuelto desde que llegó a nuestro país con 11 años, aunque "el próximo 11 de marzo regresaré por primera vez". El joven atleta aprovechará también la estancia en su tierra natal para ver cómo entrenan allí. "En Ucrania son muy estrictos; se preparan como militares", comenta.