Cannavaro
Cannavaro saluda al público al finalizar el encuentro ante el Lyon en una de sus noches negras. (Efe) Efe

Al final del partido, juegue bien o mal, no hay quién borre la sonrisa de Fabio Cannavaro. El defensa italiano del Real Madrid, recien Balón de Oro , debió haber escondido su gesto risueño tras el infame partido que jugó ante el Olympique de Lyon, el peor de la temporada y que puso en duda el merecimiento del trofeo que France Football le dará en diciembre.

Sus compañeros ejercieron como abogados de Fabio: "Él estaba lesionado y no se merece tanta crítica", declaró Sergio Ramos. "Todos en general no jugamos un buen partido, no sólo él", añadió Helguera. Mientras, Capello vio otro partido, como acostumbra: "Jugamos un buen partido ante un equipo difícil", dijo en la sala de prensa el miércoles.

El verdugo de Cannavaro en la noche de autos respondió al nombre de John Carew. El delantero noruego de 195 centímetros, emigrante que ha pasado por Valencia, Roma, Turquía y Francia, trató a su prestigioso defensor como un pelele: Cannavaro optó por defenderle dándole espacio primero y encimándole después, pero nada resultó. Carew marcó el primer gol y gozó de varias ocasiones más.

En el entrenamiento posterior al partido, el defensa del Madrid apareció en el parte médico, como duda para el partido del domingo en Valencia. Junto a él, Emerson, Guti (20 días de baja), Ronaldo, Beckham, Cicinho, Helguera y Cassano. El italiano, castigado por Capello y que el miércoles volvía a jugar, tenía fiebre.

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