El césped del estadio lituano
Imagen de archivo de un campo de césped artificial. EFE

La Comunidad de Madrid ha gastado más de 67 millones de euros desde 2003 en construir campos de hierba artificial en 90 localidades de la región, ha informado el Gobierno regional. Ha aumentado un 40% el número de licencias y un 31% el de equipos federados

El coste medio de uno de estos campos de fútbol está estimado en medio millón de euros, calculado sobre la base de una cancha de 95 metros de largo por 60 de ancho.

Estos importes incluyen el estudio geotécnico, topografía, la redacción del proyecto de ejecución, el estudio y la coordinación de la seguridad y la salud de los mismos y la ejecución material del campo.

Madrid es la única comunidad que ha establecido un Plan -el Plan de Campos Verdes- para construir campos de hierba artificial en todos los municipios con más de 1.000 habitantes en los que existiera anteriormente uno de tierra.

Uno de los últimos 111 campos previstos en el plan ha sido inaugurado por el viceconsejero de Cultura y Deportes, Javier Hernández, en Quijorna, acompañado por la alcaldesa de la localidad, Mercedes García.

El viceconsejero, que no ha dudado en calificar ese gasto como inversión, ha indicado que, desde que en 2003 se construyeran los primeros campos, el número de licencias de futbolistas en Madrid ha pasado de 54.896 a 76.446, es decir, un 40 % más. También ha dicho que donde antes había 2.960 equipos federados, ahora hay 3.874, un 31 % más.

Esto es así, sobretodo, ha afirmado, porque este tipo de canchas permiten multiplicar "exponencialmente" el número de horas de práctica deportiva: mientras un campo de césped tradicional permite una media de 200 horas anuales, los artificiales llegan hasta las 1.800 horas.Tienen máximas garantías de seguridad y no perjudican el medio ambiente

Además, los campos están construidos con las máximas garantías de seguridad, incluyendo la obligación de que todos los elementos móviles, como las porterías y los vestuarios, estén anclados al suelo para que no corran el riesgo de volcarse provocando daños a los deportistas.

Otra de las bondades del programa es el gran beneficio que tiene para el medio ambiente este tipo de superficie deportiva. De hecho, se ha calculado que el gasto de agua necesario para el buen funcionamiento de la instalación es un 90 % menor que en los campos de césped natural.

Asimismo, la mejora de los materiales constructivos, tanto en aspecto como en tacto y en color, ha eliminado el nivel de abrasión de la antigua hierba artificial y, por tanto, ha ofrecido un mayor grado de confortabilidad y seguridad en la práctica deportiva.