Asier Lanzarote
Asier Lanzarote, listo para empezar una sesión de entrenamiento en la escuela de boxeo de Jero García, en Madrid. ELENA BUENAVISTA

Asier 'Dinamita' Lanzarote, ese es su nombre en el ring, y es una de las grandes promesas del boxeo nacional. Con solo 11 años ya ha sido dos veces campeón de España y aspira a disputar algún día los Juegos Olímpicos. "Sí, me encantaría. Es el sueño de cualquier deportista", afirma, muy seguro de sí mismo, antes de empezar una sesión de entrenamiento.

Su pasión por el boxeo empezó cuando era muy pequeño, viendo cómo practicaba su padre, Jesús, policía de profesión y un apasionado de este deporte que llegó a disputar un combate neoprofesional. "En el garaje de casa tengo 70 metros cuadrados de tatami, con varios sacos y un pequeño gimnasio. Asier me ha visto dar clases allí desde pequeñito y siempre le ha gustado mucho", explica.

"Sí, empecé a practicar con 6 años con él y poco a poco me lo fui tomando cada vez más en serio", corrobora Asier, que no ha dejado de entrenarse con su padre.

Y aunque ver a un niño ponerse unos guantes de boxeo llama un poco la atención, Jesús asegura que no es para tanto: "Alguno se sorprende cuando le digo que mi hijo hace boxeo, pero porque este deporte tiene muy mala prensa en España. La gente lo ve desde fuera y no lo conoce, pero si se acercara a un gimnasio de boxeo vería que no es nada agresivo".

Añade, además, que parte de culpa la tiene el cine: "Es un deporte muy cinematográfico, se han hecho muchas películas como 'Rocky', que  es un tío que está un poco tocado, pero la realidad es diferente".

Lo cierto es que los niños no pueden pelear en España hasta los 15 años, así que en sus entrenamientos y competiciones se limitan a ejecutar movimientos técnicos y a realizar ejercicios físicos, siempre sin contacto.

"Es un deporte muy poco lesivo para los niños. Vemos normal que hagan kárate o taekwondo, por ejemplo, cuando en esos deportes sí que se tocan. Se ponen petos, pero se dan patadas. Y en el judo hay muchas más lesiones. Un niño que pesa más y cae encima de otro le puede romper una costilla", subraya Jesús, que también ha practicado judo.

Eso sí, ganas de enfrentarse a un rival no le faltan a Asier: "Yo quiero empezar a pelear ya. Es una experiencia nueva y tengo muchas ganas de probarla". Y avisa a futuros rivales: "Mi mejor golpe es el directo de derecha. Es mi mano fuerte y se me da muy bien lanzarlo".

En Francia y Alemania los niños sí pueden pelear a partir de los once años y en países como Inglaterra o EE UU la edad mínima cae hasta los nueve.

Esa mayor protección del menor en nuestro país, que defienden todos los pediatras, tiene también su coste deportivo, asegura Jesús: "Cuando un júnior español de 15 años empieza a competir en Europa, se encuentra con un inglés que lleva detrás 20 o 30 combates, tiene una bagaje amateur muy superior y por eso nunca podemos aspirar a nada internacionalmente".

Formando a futuros campeones

Pero a pesar del hándicap de la falta de experiencia en combate, la Federación Española se esfuerza en preparar a futuros campeones mediante el programa SchoolBoys Boxing, unas concentraciones periódicas en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid a las que acuden promesas del boxeo como Asier.

"Los entrenamientos son duros, pero lo pasamos bien. Y si quieres ser algo en la vida tienes que esforzarte", dice el joven púgil.

"Es un proyecto para formar a niños de cara a los JJOO de París 2024 y Los Ángeles 2028. El objetivo es que tengan una buena base técnica cuando empiecen a competir. Trabajan con los entrenadores de la selección, Rafael Lozano y Carlos Peñate, que son de los mejores de España", afirma Jesús.

"De momento Asier está yendo una semana cada mes y medio. Tienen allí su propio fisioterapeuta, preparador deportivo, spa… los cuidan como reyes", detalla.

Y un dato importante, si no hay buenas notas, no hay boxeo: "En el CAR tienen dos horas diarias de apoyo escolar en las que deben estudiar a tope. El que no lo hace, no vuelve. El colegio nos apoya en todo y nos da facilidades cuando Asier tiene que irse una semana de concentración".

Asier, no obstante, es buen estudiante: "En el colegio saco buenas notas y estoy atento en clase. Creo que el boxeo también me ha ayudado a ir mejor en el cole porque es un deporte que te enseña disciplina y te da confianza en ti mismo".

Un deporte que aporta valores

De eso sabe mucho Jero García, excampeón de España de boxeo y presentador del programa de televisión 'Hermano Mayor', que entrena a Asier en su gimnasio en el madrileño barrio de Lucero: "El boxeo te enseña sobre todo valores, es el deporte que más valores limpios aporta. Ayuda a regular y canalizar la agresividad y cuando eso ocurre, el estrés se va por la puerta. Eso hace que te sientas bien y suba tu autoestima".

A su gimnasio acuden muchos niños, y cada vez más niñas, porque "es un deporte que engancha", asegura: "Quizás es porque te acerca al carácter primario del ser humano. Aquí no vienen a pelear, sino a jugar a peleas, que es lo que hacen los cachorros cuando nacen. Antes eran los niños los que arrastraban a sus padres para que los apuntaran a boxeo, ahora son los padres los que arrastran a sus hijos".

"El entrenamiento para niños es principalmente a nivel psicológico porque el boxeo debe ser un juego para ellos. Intentamos trabajar para que avancen en la coordinación y la psicomotricidad. Con Asier, que es un niño muy coordinado y motivado, hacemos trabajos un poco más pugilísticos de cara a sus competiciones, pero siempre intentando que sea un juego", cuenta Jero.

Y también defiende que la mayoría de niños que se sienten atraídos por el boxeo "no son para nada conflictivos ni violentos", sino todo lo contrario: "Asier, por ejemplo, es un niño maravilloso, educado, con unos padres perfectos que le quieren mucho. La mayoría de niños que vienen al gimnasio, son iguales".

"Creo que es hora de dejar atrás esos clichés de que el boxeo es el reverso tenebroso del deporte porque parece que todos los boxeadores hemos salido del gueto y no es así", insiste.

Herramienta contra el 'bullying'

También hay niños que acuden al boxeo por problemas de 'bullying', desgraciadamente tan habitual en las noticias últimamente. "Aquí trabajamos con acosados y con acosadores, todos juntos, porque lo que intentamos es integrar y no segregar. El boxeo les ayuda a subir la autoestima y siempre tienen más problemas de autoestima los acosadores que los acosados".

"El boxeo les ayuda como parte integradora en su día a día. Uno de los valores fundamentales que aporta es la pertenencia al grupo, a saber que existen unas reglas y que no pueden hacer lo que les dé la gana. Eso a los niños les viene bien, sobre todo en esta sociedad a la que le falta la capacidad de aportar valores", enfatiza Jero.