Abel
Abel, en el banquillo (Reuters).

La afición del Calderón pito a su equipo durante y al acabar el partido del equipo rojiblanco frente al Oporto.

Era un partido especial para el Atlético y para la afición. Un partido grande por fin volvía al estadio madrileño.

Pero pronto se volvió pesadilla. El Atlético pudo salir goleado anoche, y sólo ramalazos de rabia y calidad no apartaron definitivamente al equipo madrileño de los cuartos de final.

El Atlético, lamentable en defensa, se salvó con los goles de Maxi y Forlán. Pero eso no evitó la crítica de la grada, que pitó constantemente a los suyos.

Abel cambió a Agüero por Sinama, lo que no gustó a la grada. Y es que lo que consiguió Abel fue animar al Oporto... más aún.

Al finalizar el partido, la expedición portuguesa se iba con mala cara, consciente de lo desperdiciado. Por su parte, en el seno del equipo se sentía disgusto por el encuentro. Maniche criticó incluso a Abel. En declaraciones a Onda Cero dijo que "sustituir a Agüero no fue una buena decisión porque estaba realizando un buen partido. El equipo se encuentra mal físicamente, y Abel lo sabe".