Ella lo prepara todo, él dispara... y campeones del mundo en tiro adaptado: "Qué mejor 'feeling' que siendo un matrimonio"

Ager Solabarrieta y Maite Badiola celebrando el oro en el Mundial.
Ager Solabarrieta y Maite Badiola celebrando el oro en el Mundial.
CEDIDA
Ager Solabarrieta y Maite Badiola celebrando el oro en el Mundial.

El destino de Ager Solabarrieta estaba escrito. Una enfermedad genética hereditaria le ha provocado la pérdida de visión casi en su totalidad, pero él, lejos de darse por vencido, lo ha convertido en la oportunidad perfecta para triunfar en el deporte español, más concretamente en el tiro olímpico adaptado. Y lo consigue, desde hace años, junto a su mujer y guía, Maite Badiola.

Después de hacerse con dos oros en el Mundial de Tiro Paralímpico de Perú, el matrimonio atiende a 20minutos para contar cómo surgió esta aventura, las influencias que tiene su vida personal como pareja en el deporte y muchas más curiosidades.

¿Qué le pasó?Ager Solabarrieta: Mi problema es hereditario. No ha sido de golpe. He ido perdiendo vista progresivamente hasta que llegó un momento en el que tuve que dejar de trabajar. Me lo diagnosticaron y estuve un par de años asimilando lo que tenía. Después ya, siempre para adelante. Para detrás, ni para coger carrerilla.

Y, de repente, se embarca en el mundo del tiro. ¿Por qué esa decisión?A. S.: Fue todo de casualidad, la verdad. Un día fui a la ONCE a aprender un programa especial de informática y un amigo me comentó que practicaba tiro. Al principio pensé que estaba de cachondeo, pero fui y me enganché, porque el tiro es una cosa que puedo practicar y a nivel de superación de uno mismo es increíble también.

¿Cómo se adapta una persona con dificultad de visión a un deporte en el que es tan importante la vista?
A. S.: Lo importante es el sistema de puntería, que consta de dos aparatos: el emisor y el receptor. El emisor es una bombilla infrarroja led que se pone en la diana y emite una señal de luz. Luego tenemos una cámara con un programa especial de reconocimiento de objetos a alta velocidad. Este convierte lo que es la luz que está enviando en sonido. Cuanto más al centro voy yo, ese sonido se va agudizando. Cuando estoy en el centro del todo, el pitido cambia y sé que estoy en el sitio correcto para disparar.

En tiro olímpico convencional apuntan con el ojo y nosotros, con el oído

¿Qué diferencias hay entre el tiro olímpico convencional y el adaptado?A. S.: La única diferencia es ese sistema de puntería. El traje, los tiempos... Todo es lo mismo. Pero claro, nosotros tenemos un hándicap, que no sabemos desde donde empezamos ni donde está el centro. Por eso siempre tenemos que hacer un barrido previo para encontrarlo y poder disparar. Los que ven bajan directamente y saben dónde disparar. Es la única diferencia.

Entonces, ¿el arma no tiene alguna particularidad?A. S.: No, no, no. El arma también es la misma. La única diferencia es que en el tiro olímpico convencional apuntan con el ojo y tienen dos 'diópters'. Nosotros apuntamos con el oído y tenemos el sistema de puntería de audio.

¿Qué peso tiene el plano mental en esta modalidad?A. S.: Una vez que tienes la técnica, yo diría que en torno a un 85%. Nuestro deporte consta de dos partes, la clasificación y la final. En clasificación son 60 tiros y en final, 24. Cada tiro tienes que cargar. Tiro a tiro, descansas el arma. En vez de ser una competición de 60 tiros, son 60 competiciones de un tiro y la parte mental es fundamental.

Ager Solabarrieta y Maite Badiola posando con las medallas.
Ager Solabarrieta y Maite Badiola posando con las medallas.
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¿Y se hace largo ese proceso?A. S.: Cuando estás tú tirando no se te hace largo, pero en la posición de pie tenemos una hora y cuarto para tirar 60 tiros y en tendido 50 minutos para 60 tiros. Luego ya, en final, tenemos 50 segundos en pie para sacar el tiro y 30 segundos en tendido.

En ese momento, ¿vive también una lucha interna por mantener la concentración?A. S.: Constantemente. En el momento en que la pierdes se te va y aparecen los errores y los tiros malos.

Ha ganado dos oros en el Mundial paralímpico. ¿Entraba en sus planes?A. S.: ¿Que si esperaba los dos oros? No. Sabíamos que podíamos sacar medalla y hacer podio por los resultados previos que teníamos. Llevábamos seis podios, pero ni en mis mejores sueños había pensado sacar estos dos campeonatos del mundo y, además, con un récord del mundo en clasificación.

Siempre lo digo, sin mi guía no soy capaz de tirar

¿En qué piensa cada vez que recuerda esas medallas?A. S.: Ahora lo primero que me viene a la cabeza es lo agradecido que estoy a mi mujer por el esfuerzo que hace para que pueda entrenar todos los días y por cómo me apoya en todo. Es increíble.

¿Cómo se afronta una competición deportiva acompañado de su mujer?A. S.: Yo creo que de la mejor manera. Nunca lo he vivido sin ella y para mí es la mejor manera de competir porque en este deporte el tirador tiene que tener muy buen feeling con el con el asistente, con el guía. ¿Qué mejor feeling que siendo un matrimonio?

¿Cómo se enfrenta usted (Maite) a este reto?Maite Badiola: Yo siempre he tenido claro que, si la familia no te apoya en estos deportes que son minoritarios, es muy difícil. Entonces, ¿quién mejor que yo que estoy todos los días con él? Lo afronto muy bien, con deportividad, entrenando todos los días con él.

¿Cómo encajó la idea de Ager de competir en tiro adaptado?M. B.: Al principio él iba con la delegación de Bilbao y le ponían un guía en cada sitio, entonces dije 'bah, ya te acompaño yo'. Solo solía ir a las competiciones, pero un día nos sentamos y vimos que tenía posibilidad de hacer algo. Nos enteramos de que había competiciones internacionales, a las que los españoles no iban, y decidimos que íbamos a ir a una. Ahí dijimos 'a por todas' y empezamos a entrenar juntos.

Ager Solabarrieta y Maite Badiola.
Ager Solabarrieta y Maite Badiola.
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¿Tuvo que realizar alguna formación para ser su guía?
M. B.: No, la formación la vas aprendiendo en el día a día. Luego en las competiciones ves las necesidades que tiene, pero no hemos tenido. Yo sí he dado la formación a guías para la ONCE.

¿Cómo es ser los ojos de su propio marido?M. B.: No sé, como todos los días soy sus ojos para todo... Es una manera de vivir, por así decirlo. Hacemos todo juntos. Él en el pueblo se vale por sí mismo, pero siempre que vamos fuera estamos juntos. Para mí es una cosa normal, no es nada especial.

¿Qué importancia tiene el papel del guía en este deporte?A. S.: Yo siempre lo digo. Sin mi guía no sería capaz de tirar. Es que no puedo. Ella es la que pone la luz, es la que me encara, es la que prepara todo el equipo previo. Ella siempre dice que los que tiramos somos nosotros, por supuesto. Pero sin su ayuda no seríamos capaces.

M. B.: Yo creo que es muy importante. Ellos en la competición están con unas gafas opacas, no ven nada. Somos sus ojos 100%, tengan resto o no. Les tenemos que indicar hacia donde están tirando los tiros. Todo el material es muy sensible y lo tenemos que manipular nosotros porque, aunque estemos en competiciones de deficientes visuales, lo ponen en papel normal, no en braille. Entonces lo tenemos que hacer nosotros. Al final los que tiran son ellos, pero sin nosotros no lo podrían hacer. Yo siempre he dicho que lo consideran un deporte individual, pero al final es un equipo el que está ahí. No me quiero dar mucha importancia (en el fondo se escucha a Ager afirmar que sí), pero nos valoran menos de lo que deberían.

Cuando se falla, ¿sobre quién recae más el fallo?M. B.: Depende del fallo que sea. Hay competiciones en las que no hemos podido hacer buenas puntuaciones porque yo he fallado al no poner bien la luz. El fallo ha sido mío, aunque él diga que no. El trabajo del guía es el 25%, y el 75% es del tirador. Él tiene que decidir si está muy adelante o detrás, pero yo le puedo dirigir.

A. S.: El que falla soy yo.

Automáticamente le veo con la carabina y sé si le pasa algo

¿Maite también ejerce de entrenadora?A. S.: No, no. Una cosa es el entrenador y otra es el guía. Ella es mi guía, mi asistente. Pero además de eso es mi chófer, es mi psicóloga, es mi todo.

¿Cómo influye vuestra relación personal en el plano deportivo?A. S.: Yo creo que positivamente porque nos conocemos mucho. Ella simplemente con mi lenguaje corporal sabe si tengo un buen o mal día, si estoy cabreado, si estoy contento... En el plano deportivo, según empiezo y tal, ella ya dice 'uf, hoy no es el día' y me apoya más. O piensa 'hoy va sobrado, voy a frenarle un poco que se está emocionando'. Influye muchísimo.

​M. B.: Al final nuestra vida personal no es solo el tiro, también tenemos otros hobbies por así decirlo. Somos de un pueblo pequeño y salimos a la calle y estamos con nuestros amigos, y esa faceta suya con el resto yo también la conozco, entonces automáticamente le veo con la carabina y sé si le pasa algo. Yo creo que el guía debería de conocer mucho a la otra persona, tiene que haber feeling entre los dos.

¿Y los malos resultados llegan a influir en la relación personal?A. S.: Pues nada, tienes un día de luto, lo asimilas... Al principio ella me deja que rumie, maldiga... Y luego ya nos sentamos a analizar y ver qué ha podido pasar para encontrar una solución al problema.

M. B.: ¡Uy las broncas que solemos tener! Al final en eso también aprendes. Nosotros entrenamos seis días a la semana. Entre el trabajo y el entrenamiento yo estoy sin parar. Entonces al entrenar, si por lo que sea va mal, es normal discutir. Aun así, hemos aprendido desde hace dos años que lo que hacemos en el entreno se queda en el entreno. Vivimos juntos, entrenamos juntos... Hay que separar un poco lo que es el tiro y lo que es la vida personal. Ahora lo llevamos bastante bien.

¿Tienen alguna anécdota que nos puedan contar?A. S.: El primer campeonato internacional al que fuimos fue a Gran Bretaña. A la vuelta no nos querían traer la carabina y casualmente era el cumpleaños de Maite. Tuvimos un fin de semana romántico por el tren de Londres y París y siempre le digo 'joe, si te regalé un fin de semana, ¿te vas a quejar?' (se ríe).

Ager Solabarrieta y Maite Badiola posando con las medallas.

Ager Solabarrieta y Maite Badiola

  • Matrimonio y campeones del mundo en tiro olímpico adaptado
Ager Solabarrieta tiene una discapacidad visual por un problema hereditario que le ha provocado la pérdida de visión casi completa. Cuando iba a hacer un curso de la ONCE sobre informática terminó apuntándose en clases de tiro adaptado. Años después, es doble campeón del mundo junto a su mujer, Maite Badiola, su guía y compañera también en este deporte.

Esta modalidad no estará en los Juegos Paralímpicos del año que viene. ¿Esperan que esté en 2028 y poder competir?A. S.: No está, pero hay muchas campanas y rumores de que vaya a entrar. Y sí me veo con posibilidades de llegar a 2028, pero también a Australia en 2032.

Por último, ¿qué cree que necesita el tiro olímpico adaptado para que sea más conocido?A. S.: Es necesario que entre en el programa de los Juegos, porque en el momento en el que lo haga los gobiernos empezarán a aportar ayudas y dinero. Además, es supercaprichoso que un deporte tan visual lo practiquen los ciegos y la gente alucinaría.

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