Revés para los Lakers de LeBron: los Nuggets de Jokic ganan el primer asalto en la final del Oeste

Nikola Jokic lanza un tiro ante la atenta mirada de LeBron James en la final del Oeste.
Nikola Jokic lanza un tiro ante la atenta mirada de LeBron James en la final del Oeste.
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Nikola Jokic lanza un tiro ante la atenta mirada de LeBron James en la final del Oeste.

Nikola Jokic no está dispuesto a que la historia se repita. Esa que juega contra los Nuggets como una pesada losa que lleva grabado a fuego que Denver nunca ha ganado un anillo, ni ha disputado jamás las Finales de la NBA y que ha perdido tres de las cuatro de Conferencia que ha jugado ante los Lakers. Con estos registros, el serbio dio este martes el primer paso para cambiar la historia liderando a su equipo hacia la victoria en el primer partido de la serie ante Los Ángeles de LeBron James (132-126).

Es verdad que el combinado púrpura y dorado no completó su mejor partido en defensa en el Ball Arena. Pero también que tuvo enfrente a un imparable Jokic que firmó su sexto triple-doble de los playoffs con un balance de 34 puntos (12 de 17 en tiros), 21 rebotes (seis ofensivos) y 14 asistencias, y a otro seis jugadores de los Nuggets en dobles dígitos, y otros 31 puntos de Jamal Murray.

Los Nuggets arrancaron la final del Oeste soltando una avalancha desde las Montañas Rocosas sobre los Lakers. Enchufados en todas las facetas, finos en la puntería y con Kentavious Caldwell-Pope al frente del esfuerzo defensivo, Denver puso la mesa para que Jokic se diera un auténtico festín en el cuarto inicial.

El pívot explotó sus mil y uno trucos, manejó el partido a su antojo como si fuera un titiritero y acabó los 12 primeros minutos con una espectacular hoja de servicios: 8 puntos, 12 rebotes (6 de ellos en ataque) y 5 asistencias. Su apetito insaciable fue un reflejo evidente de la sonrojante superioridad de los Nuggets en los rebotes ante unos Lakers desaparecidos (22 frente a 8).

Los angelinos mostraron muchos problemas para defender las transiciones pero sobre todo se vieron arrollados por unos Nuggets mucho más físicos y potentes (Aaron Gordon, Michael Porter Jr...) frente a un quinteto de los Lakers 'demasiado bajo' ( D'Angelo Russell, Dennis Schroder, Reaves...).

Así, los Nuggets, que llegaron a ganar de 16 puntos, cerraron un primer cuarto prácticamente perfecto (37-25). Su fabuloso despliegue de energía continuó incluso con Jokic fuera de la pista gracias a un Bruce Brown que entró como un cohete desde el banquillo (44-27 con 10.12 para el descanso).

Hubo un pequeño intento de respuesta visitante con Davis, LeBron y Hachimura uniendo esfuerzos. Pero la primera mitad fue un recital absoluto de los de Mike Malone (72-54) amparados por la lección magistral de un Jokic que se plantó en el descanso rozando el triple-doble: 19 puntos, 16 rebotes y 7 asistencias.

En los últimos 25 años, ningún jugador de la NBA había conseguido 15 puntos, 15 rebotes y 5 asistencias en una sola parte en playoff.

Davis respondió con 18 tantos —pero solo 2 rebotes— para unos Lakers muy precarios en defensa y pobrísimos en la zona (17 rebotes frente a 37 de Denver).

Jokic estuvo además excelentemente acompañado por un Murray preciso en el tiro (17 puntos), un Brown incansable (14) y un Porter Jr. (10) que ejemplificó perfectamente cómo había sido el partido hasta entonces al poner un taponazo a Reaves, correr la transición y clavar un triple desde la esquina.

Resistencia encomiable

Los Nuggets llegaron al +20 con 12 puntos de Caldwell-Pope en el tercer cuarto. Pero los Lakers, en un esfuerzo de resistencia encomiable, no dieron el partido por perdido, se agarraron a los 13 puntos de un Davis magnífico (5 de 5 en tiros) y llegaron a ponerse a solo 11 (103-92) con 6.7 segundos en ese periodo y tras un parcial de 2-11.

¿El único problema? Que Jokic se sacó de la chistera un milagroso triple sobre la bocina que dejó a Davis con una sonrisa entre irónica y desesperada (106-92).

Los de púrpura y oro, todavía tristes en defensa pero infinitamente mejor en ataque, lo intentaron de nuevo y un triple de Reaves les situó con -8 y 10 minutos todavía por jugarse.

Murray respondió para dejar —lo que parecía— el partido visto para sentencia (118-104 con 7.15 para el final), pero los Lakers se sacaron un as de la manga colocando a Hachimura para defender a Jokic con Davis en la ayuda.

Ese ajuste pilló con la guardia baja a los locales, secó a Jokic y alumbró un enorme parcial de 6-17, con una versión estelar de Reaves en el perímetro, para dejar el partido en un pañuelo (124-121 con 3.23 para el final).

Con Denver muy nervioso, LeBron tuvo un triple para empatar el encuentro con 45 segundos en el reloj pero no entró y los Nuggets, con más apuros de los previstos, cerraron el 1-0. Este viernes, los Lakers tendrán la oportunidad de igualar la serie para no llegar con una desventaja de dos partidos al Crypto Arena.

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