Un hombre cruza el Atlántico en velero para ver a sus padres al no poder viajar por el coronavirus

  • Juan Manuel Ballestero es un surfista, navegante, socorrista y, como no, aventurero de 47 años.
Juan Manuel Ballestero con su padre y su hermano
Juan Manuel Ballestero con su padre y su hermano
IG: @skuanavega

El cierre de fronteras y cancelación de vuelos que causó el coronavirus dejó a miles de personas sin poder estar con sus familias o seres queridos en estos tiempos tan complicados. Sin embargo, el argentino Juan Manuel Ballestero se resignó a quedarse sin ver a sus padres, Carlos y Nilda de 90 y 82 años, respectivamente.

Cuando se decretó el confinamiento, Juan Manuel se encontraba en Porto Santo, una pequeña isla de Madeira y ante la situación decidió cruzar el Atlántico navegando para llegar a Argentina y poder reunirse con su familia. Para ello, contaba con un velero de 9 metros que compró en 2017 en Barcelona y se lanzó a la aventura.

"No me quería quedar como un cobarde en una isla donde no había casos. Quería hacer todo lo posible para volver a casa. Lo más importante para mí era estar con mi familia", aseguraba.

De esa manera, con su velero 'Skua', una radio de alta frecuencia y un sistema de identificación automática para objetos cercanos, comenzó su aventura de más de 10.000 kilómetros el pasado 24 de marzo. Su única parada programada era al poco de salir, en Cabo Verde para repostar y comprar alimentos. 

Sin embargo, en su acercamiento al país africano comenzó su primer problema. Las autoridades cavoverdianas no le permitieron atracar por la crisis sanitaria y tuvo que seguir adelante con lo puesto: 160 latas de alimento que a partir de entonces tendría que racionar. Además, no pudo repostar hasta cruzar el océano y llegar a Brasil.

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Como era de esperar, este no iba a ser el único contratiempo de Juan Manuel en su travesía. Fue perseguido por una embarcación que creyó que eran piratas, se quedó sin combustible y varado en alta mar durante una semana esperando una corriente de aire, y hasta una ola de seis metros tumbó la embarcación en el día 48 de su viaje.

Finalmente, 82 días después de salir, el pasado 17 de junio consiguió llegar a su destino final, y atracar en el Club Náutico Mar de Plata para, por fin, reunirse con su familia y celebrar el Día del Padre, el pasado 21 de junio en su país. Sin embargo, no fue hasta 72 horas después de su llegada cuando pudo desembarcar en Argentina, tras realizarle un test de coronavirus que, en efecto, dio negativo. 

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