Palomica

Ni pajarico, ni Milana bonita. Palomica. Cuántas palomicas tenemos. Que me da penica ver cómo las cazan, ahí, engañándolas como a tontas. Te doy alpiste y te doy veneno, como en los tiempos de Anna Bolena. A traición. Y p'al otro barrio que sois muchas. Más de 5.000 que tenemos.Y sí, son más bonicas que las de Trafalgar Square, que mira que llevan mierda las joías. Pero bonicas y todo, todo lo ponen perdido y transmiten enfermedades. Hay defensores del animal que, incluso, alimentan a los bichos y atacan a las brigadas antipalomires. Las cacas de las palomas, que caen del cielo como una maldición bíblica -plumbea y silenciosa- que corroen la ropa, la chapa de los automóviles y la madre del pompillo, deberían ser motivo suficiente para desear su fin. Pero hay gente que las adora. Picasso la convirtió en eslogan de la paz y todo. Seguro que a Don Pablo nunca le cagó una paloma, ni le invadieron su patio, ni le inutilizaron un lienzo. Pero no la toques, que así es la palomica.