Contrabando

Es una pena inmensa que los hechos reales estropeen una noticia. Tras la detención del cónsul honorario de España en Joinville (Brasil) -que acarreó bloqueos de cuentas, incautaciones de vehículos, registros y 250 agentes trabajando en la operación- por un delito de contrabando de piezas de máquinas tragaperras, nos preguntábamos que qué clase de negocio era ese que daba tanta pasta. Ya nos disponíamos a organizar una red de contrabando de alambres plastificados para cerrar bolsas de pan de molde, cuando nos enteramos de que las tragaperras están prohibidas en Brasil y lo prohibido es muy rentable. Ahora tendremos que buscar algún país donde esté prohibido el pan de molde, lo que reduce los beneficios de nuestra organización criminal. Lo de vender vino de tetrabrik en Arabia Saudí lo desechamos por eso de las ejecuciones públicas. Pues nada, a volver a los caramelos con droga en la puerta de los colegios.