¿Por qué un separado paga por sus hijos en vacaciones?

Para todos estos padres, las vacaciones son una ocasión para disfrutar de los hijos, tras meses de verlos el fin de semana. Juan Ibáñez, trabajador de 45 años y separado, lo expresaba mejor en una conversación casi confesional. «Es una felicidad absoluta pasar un mes completo con mi hijo al llegar el verano, pero no sé por qué debo darle a su madre, como pensión por alimentos, casi 200 euros, si los gastos de ese tiempo que pasa conmigo van a mi cargo. Tengo la mala sensación de que pago dos veces por lo mismo». 

 

A pesar de que varios juristas ya han protestado por este asunto, Juan Ramón García, gerente del Colegio de Abogados, no suelta prenda y sólo expresa que «el convenio regulador contempla un paquete de disposiciones para todo el año, no particularizado en vacaciones o no». Con un protocolario apretón de manos, García nos remite al decano del colegio, Mariano Caballero, que en plena época de exámenes de Derecho no contesta. En la Audiencia Provincial, su presidente, Vicente Magro, un fecundo ensayista que prodiga su opinión en los medios, evita juzgar el caso por tratarse de «un tema jurisdiccional», frase que transmite a su jefa de prensa, Ana del Pozo, ya que no contesta personalmente. Tampoco dice nada Juan Carlos López Coig, teniente fiscal de la Audiencia y columnista habitual de un diario , quien, en su primer día de vacaciones, no nos deja acceder a su despacho. «No hay un criterio unificado y todo depende del convenio regulador que se establezca en la separación; la fiscalía no está a favor o en contra, por principio».

 

En la Asociación de Separados y Divorciados de Alicante, Rodrigo Gambín, su tesorero, califica el suceso de «paradójico» y remite a María Soledad Losa, jurista de la asociación. Con precisión pedagógica, esta abogada de familia detalla que «los principales argumentos de los jueces son que todo tipo de pensiones se distribuyen a lo largo del año; que el otro progenitor puede que en septiembre tenga un montón de gastos y hasta que los duplique con el colegio o la ropa; y que la pensión por alimentos es un concepto amplio que también comprende vivienda, educación y vestido». Para Ramón Pastor, presidente de la Federación-Unión de Separados de España, «es tremendo pagar por partida doble y tan sólo es un ejemplo más de los enormes privilegios jurídicos de la mujer. Entra en la dinámica general de la legislación vigente de proteger a la mujer y discriminar al hombre». En el otro extremo del discurso, Emilia Caballero, vicesíndica de Greuges y miembro del grupo de juristas Themis, cree que «mantener un niño no es sólo lo que pueda costar una tortilla, sino también colegios, matrículas, libros, vivienda... mil cosas. Eso no se paga en julio o agosto sino a lo largo del año. Y a través de pensiones bastantes más bajas de lo que deberían ser, y sin extras. Se equivoca quien piense que abona una paga doble».

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