A duras penas

A ver cómo salgo de esto. En mi país me maltratan los constructores y me roban los intermediarios.

En los países islámicos me persiguen por infiel occidental; en los occidentales, por infiel ateo, y en los politeístas, por monoteísta recalcitrante. En el metro me toca el culo hasta la expendedora automática de billetes.

En el kiosco me venden unos fascículos que se cortan en la W, así que me quedo sin saber el final. En el cine me sube el colesterol con las palomitas y en la tele me venden una bollería industrial que me va a matar. En el parking me cobran por minutos, pero el minuto lo cobran a diez euros.

En la compañía telefónica me habla un ordenador estúpido y en la compañía aérea me mandan las maletas a Ulan Bator. En el banco se forran vendiéndome artículos para clientes y en el bar ya no me fían. Y cuando pregunto a mi psicólogo cómo puedo salir de tanto agobio, me responde: «A duras penas, amigo mío».

julian@discosdefrenocom