Misterios navideños

Aunque hay gente que en Navidades se refiere al Misterio para hablar del portal de Belén y la Sagrada Familia, la mayoría pensamos que el misterio navideño es engordar de esta forma escandalosa por comer cuatro bobaditas que tampoco nos gustan tanto. ¿Qué será de nosotros si, a medio camino de este largo trayecto que es la Navidad, ya llevamos encima cuatro kilos de más, y quedan por delante despedidas y encuentros, Nochevieja y año nuevo?

Ante preocupaciones tan profundas, lo mejor es recurrir a los expertos. Liz Taylor, una auténtica luchadora de la báscula, decía que para adelgazar no hay nada como comer caviar sin pan y beber champán sin burbujas. Seguro que tiene razón, pero yo prefiero el consejo de Bruce Lee: be water, my friend. A partir de enero, me lo aplico y bebo toda el agua de un pantano. Pero entre tanto un demonio interior está susurrando en mi oído: ¡be cava, my friend, be cava! Y yo, como Wilde, lo resisto todo salvo la tentación. Así que, amigos, va por vosotros... ¡chin, chin!