Ni competitivos, ni productivos

Las empresas se van y los ERE’s crecen a un ritmo preocupante

No es de esperar que Zapatero, Rajoy o el resto de oradores les dediquen más que alguna somera mención. Pero no por eso dejan de ser un problema, y grave, de nuestra economía. Me refiero a la creciente falta de competitividad de nuestras empresas y a la escasa productividad de nuestros trabajadores, dos campos en los que cada día estamos más lejos de  los países de nuestro entorno.
El reciente caso de Braun, que ha decidido cerrar su planta en Cataluña dejando sin trabajo a cerca de 700 empleados para irse a algún país asiático o de la Europa del Este, es sólo el último capítulo de una larga historia que tiene demasiados antecedentes (Gillette, Phillips, Samsung, Lear, Volkswagen, etc…). Intentar atraer y retener a las empresas a base de subvenciones públicas, que son pan para hoy y hambre para mañana; o cruzarse de brazos echándole la culpa a las inevitables deslocalizaciones propiciadas por la maldita globalización no pueden ser las únicas respuestas de las administraciones ante tales situaciones. Como en la buena medicina, lo que conviene son medidas preventivas que eviten la enfermedad o, como mínimo, la hagan más llevadera en el caso de que nos pille un virus. Y no hay mejor vacuna que tener empresas muy competitivas y  muy productividad.

Los últimos datos son poco esperan zadores: Ayer supimos que aunque los 11.768 trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo (ERE’s) en el primer trimestre del año suponen un 36,65% menos que en el mismo periodo de 2005, el número total de ERE’s ha crecido un 5,7% y el de expedientes de despidos colectivos, un 31,7%. Quizá hoy no habrá tiempo, pero habría que buscarlo ¿no?

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