Escupitajos y colillas

Observo, desde hace tiempo, que las aceras de mi ciudad cada vez tienen más escupitajos. No me gustaría que se volviera a la España de las escupideras, porque eso quiere decir que retrocedemos en higiene; quedan dos opciones: o nos concienciamos para usar pañuelos, o habrá que ir sorteándolos como una plaga.

Si a eso le añadimos que ahora, con la nueva ley antitabaco, se tiran las colillas junto a los árboles, en las esquinas, al lado de las ruedas de los coches, etc., tendré que ponerme botas de pocero, porque si llevo sandalias este verano, me puedo quemar con una colilla encendida o puedo pisar un escupitajo.