Servicios mínimos, no; pasotismo, sí

En 5 años que llevo utilizando el transporte público de Madrid, en cada uno de ellos, ha habido una huelga. Vale, ajo y agua y la vida vuelve a la normalidad al cabo de unos días. El servicio sigue siendo el mismo, el precio cada año es mayor con lo que me queda pensar que unos pocos salen ganado. Después de esta sosegada introducción, he de decir que hoy he vivido el esperpento y la mayor muestra de pasotismo en mucho tiempo que yo haya visto. Llego a la estación de Nuevos Ministerios a cambiar mi abono anual porque ¡no me lo puedo creer, se ha vuelto a estropear!. Me dirijo a la oficina de atención al público dónde puedo cambiarlo, y al llegar está una señorita con otras tres operarias de mantenimiento o limpieza departiendo seguramente acerca de la huelga o de los arbitrajes de la jornada mundialista del domingo.

Lo único que tenía que hacer es abrir el cajón y darme un abono nuevo, y si no, no sé qué pinta allí de cháchara Cuando la solicito que me de un abono nuevo, me dice que hasta el miércoles no se pueden cambiar porque están de huelga, que hay servicios mínimos. Hasta dónde yo llego, si hay servicios mínimos debería de haber menos gente de lo habitual para cambiar el abono, y se formarían colas, lo lógico que quiere conseguir una huelga como esta, malestar entre los usuarios. Pero si esa señorita está allí y no me quiere atender eso es dejadez de sus funciones. Lo único que tenía que hacer es abrir el cajón y darme un abono nuevo, y si no, no sé qué pinta allí de cháchara. Cuando la he dicho que no me quedará otra que forzar las puertas o, directamente, saltármelas para poder entrar o salir me ha dicho que era lo mejor que podía hacer. Y para colmo, las escaleras mecánicas estaban también en servicios mínimos, paradas las de subida y funcionando las de bajada. Así da gusto empezar un lunes.