Nos lo ponen difícil, señorías

Sí, señorías, los padres de la patria nos lo ponen difícil a los que somos padres. Nos pasamos el día intentando educar a los hijos en el respeto y el diálogo, en el saber escuchar y dialogar.

Los sientas a la mesa, con la pretensión de que se escuchen, que no se interrumpan, que no eleven la voz, que dejen hablar y callen hasta que acabe el otro, que no empiecen a comer hasta que no estemos todos sentados, que no abandonen la mesa, que no imiten conductas maleducadas de otro hermano, etc.

Y de repente, estos días los informativos nos muestran lo ocurrido en el Senado y el Congreso y cómo se han comportado nuestros representantes. Y es entonces cuando nuestros hijos, cargados de razón, nos dirigen su mirada pícara de adolescentes y nos dicen: «¿Ves papá?» Y nosotros pensamos: «¡Muchas gracias, señorías, por ponérnoslo difícil!