Religión «a la fuerza»

Mi hijo de 4 años acude a un colegio público de Madrid. Durante un mes, a espaldas de los padres y de la dirección, una profesora le ha estado dando clases a él y a otros niños no apuntados a la asignatura de religión católica. No es legal dar clase de religión «a la fuerza», pero lo más delictivo quizá sea permitirse manipular la mente de niños de 3, 4 y 5 años. He sabido de otro colegio donde los niños de religión reciben chuches al finalizar la clase.

Está claro que hay directrices dadas por quienes saben que se están jugando su influencia futura y el número de adoctrinados a cuenta del Estado. El fin no justifica los medios: por encima de su credo está el respeto que nos debemos todos por convivir en sociedad. No al integrismo.