Bebés y elecciones


El pasado miércoles leí un artículo en este periódico sobre una madre que tendrá que estar el domingo en una mesa electoral y tiene un bebé. Me siento indignada por la forma en la que abordan algo tan simple como la maternidad.
En primer lugar, la criatura en cuestión ya tiene cuatro meses, por lo que supongo que ya se habrá adaptado al medio.


En segundo lugar, yo, a los cuatro meses de vida de mi hijo, estaba trabajando tranquilamente y, por supuesto, sabíamos perfectamente lo que hacer para poder alimentar al niño. A mí me parece que es muy frívolo utilizar a los hijos para escaquearse de una responsabilidad que en mayor o menor medida nos toca a todos, y sobre todo creo que es algo denigrante porque da la sensación de que teniendo hijos no tienes ni capacidad para razonar, ni tiempo para disfrutar del resto de vida que tenemos, y, por lo visto, tampoco para cumplir con las obligaciones que tenemos como ciudadanos.
Porque, supongo yo, que el padre del bebé hará algo más que salir en la foto. Nunca la vida y el bienestar de mi hijo han dependido única y exclusivamente de mí.