Otra Iglesia es posible

Somos creyentes y participamos en grupos de reflexión y vida cristiana. Leemos con estupor la noticia de la parroquia de Entrevías, aunque tampoco nos sorprende... Hace unos años «desterraron» a un sacerdote de la pequeña parroquia de la Estrella porque sus ideas no eran del agrado de las altas instancias.

Son muchas las pequeñas parroquias que hacen una labor social determinante en sus barrios, y cuyo mensaje es necesario para la gente, pero éstas no salen en los medios. ¿Cuál es la imagen de la Iglesia que trasciende?, la de una Iglesia más preocupada por el número de católicos y la pérdida de su poder en la sociedad que por la autenticidad de su significado en la sociedad; una Iglesia que ha perdido adeptos y prestigio. ¿Cuándo ha salido en los medios la Conferencia Episcopal condenando el neoliberalismo económico y sus desigualdades, denunciando la política de inmigración, exigiendo a la clase política una actuación rápida contra el cambio climático? ¿Cuándo ha ido la Conferencia Episcopal como tal a manifestaciones contra la pobreza? ¿O es que Dios va a condenar –Dios no condena, nos condenamos los hombres– al que celebra la misa en vaqueros?

Creemos que otro mundo es posible y que también otra Iglesia es posible. Nos lo ponen difícil, pero no vamos a abandonar. Ana Fernández Soto y Matías Oñate Zapatero. 32 y 33 años.

El Arzobispado ha decidido cerrar la parroquia de San Carlos Borromeo, y yo me he quedado atónita. Qué sinsentido llena hoy nuestros días, días intoxicados por la insaciable codicia de poder, que no les deja ver a algunos la esencia de las cosas. Me refiero a la verdadera labor de una institución tan opulenta como olvidadiza, la Iglesia Católica.

Alegan para dicho cierre un defecto de forma en las misas, haciendo oídos sordos a las voces de los feligreses y a la incalculable calidad de la acción social que se realizaba allí. Una iglesia pobre, como pobre fue Jesús. ¿También él debería haber dejado de ejercer por defectos de forma? I. L.