Tráfico de órganos

Este no es un tema precisamente agradable y, si no fuera por lo terrible que resulta, parecería más bien una historia de ficción macabra; pero no lo es. Hace poco ha salido nuevamente a la luz la venta en países del Tercer Mundo de órganos de niños vivos, incluso con el beneplácito de sus progenitores.
¡Esto clama al cielo! Uno se pregunta, ¿para quién son esos órganos?, ¿qué gentes desalmadas (incluidos sus padres) participan en esta barbarie? La respuesta está en boca de muchos y la rabia nos enciende. ¿Por qué no se monta en todo el mundo civilizado algo a nivel internacional que lo impida?

Es posible que ver cadáveres destrozados todos los días en los telediarios y saber todo lo horrible que hay en el mundo nos haya inmunizado. Sea como fuere, hay que luchar por erradicar estas mutaciones malvadas del género humano.