Demasiado fatalismo

La carta de José Luis Casla [publicada ayer] en la que nos anima a no tomar ninguna medida ante el cambio climático, porque ya es «demasiado tarde», me parece un ejemplo de esa actitud antropológicamente tan española que yo llamo «fatalismo oriental», la respuesta del «no se puede hacer nada». Me pregunto si esa actitud no será, en parte, responsable del bajo nivel de bienestar que tenemos, en comparación con otros países de Europa.
Nuestro pesimismo nos frena, con lo cual no hacemos nuestros deberes, y, al final, en efecto, nos pilla el toro. Entonces decimos: «¿Ves?, lo que yo decía».
La abolición de la esclavitud, el voto femenino, el descubrimiento de las vacunas fueron logros de personas que creían que se podía hacer algo.