Custodia compartida

Después del revuelo por la custodia compartida quisiera hacer tres consideraciones. Primera: el derecho a una custodia compartida no es un derecho del padre ni de la madre, es un derecho de los hijos. Segunda: somos víctimas de una mentalidad maternalista por la cual, aún hoy, los hijos son responsabilidad única de la madre. Mal avanzamos así hacia la igualdad. Tercera: existe una perversidad en la custodia única. Quien se queda con los hijos se queda con la vivienda, los bienes y la pensión.


Estas tres cuestiones las resuelve la custodia compartida. De nada han servido los pronunciamientos favorables de psicólogos, educadores y mediadores. Sin embargo, el Gobierno sí ha cedido ante las presiones de unas conocidas abogadas que no querían perder su negocio.


No creo que a priorizar los bienes sobre los hijos se le pueda llamar feminismo. Porque, cuando una pareja se separa, ¿quién se acuerda de verdad de los hijos?.