¿Cómo recuperar la confianza?

Soy profesor de un instituto de Madrid. El lunes daba clase de ética a un grupo de cuarto de ESO, y se discutió en torno a la validez del criterio del «ojo por ojo». Uno de ellos se negaba a descartar la venganza. «Si no te defiendes tú, no hay nadie que te defienda». Y me explicó el caso de unos skins que habían dado una paliza a dos conocidos suyos. ¿Qué debían hacer? ¿Avisar a la Policía? ¡Si la pelea se había producido a pocos metros de una comisaría!
Con esta carta me gustaría ceder la voz a mis alumnos. ¿Qué hacer?, se pregunta, escéptica, una generación que en breve entrará de lleno en la sociedad activa.

Me preocupa esa desconfianza en las instituciones. ¿Es que realmente no hace nada la Policía? ¿Por qué no se atajan esos brotes violentos? ¿O es que para no ser violentos, y repito la duda del alumno, no debemos defendernos? Violencia hay, y la lucha contra la no violencia debe partir de la eficacia de la ley.

Y ya conocemos, por nuestra propia historia, a dónde lleva la desconfianza en las instituciones democráticas. ¿Cómo recuperar la confianza? Me gustaría conocer una respuesta.