Lenguaje chapucero

Un joven comercial me enseñó un piso y me aconsejó comprar «el que hacía ‘cantonada’» y que me subrogara a la hipoteca del promotor porque, de esta forma, «‘estalviava’ muchos dineros». Cada poco cometía equivocaciones de este estilo. Desgraciadamente, estos son los efectos prácticos de la inmersión lingüística: si una persona  no habla nunca castellano y en la escuela sólo le dan una triste hora a la semana, es normal que acabe con un castellano absolutamente macarrónico.