Habrá costado más de un siglo de obras, pero finalmente, en verano de 2010, el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, la obra más admirada del arquitecto Gaudí, se convertirá en una iglesia. Se habrá cerrado la nave central y se abrirá al culto. Quedará pendiente coronar las diez torres inacabadas, pero el interior se dará por terminado.
En los próximos meses habrá que cubrir parte de la nave. Pero la actuación más espectacular se hará a partir del lunes y en tan sólo 15 días. Se trasladarán piezas de 4,5 metros en vehículos especiales y de noche, desde el Bages hasta el templo, y una de las grúas más altas de España facilitará su colocación en uno de los puntos más elevados del edificio en obras.
Para lograr que esté a punto para su inauguración oficial en septiembre de 2010, en enero se empezarán a desmontar los cinco kilómetros de andamios. Durante todo el mes de agosto del año que viene cesarán las obras para permitir que se afine el órgano del altar principal.
Pese a que el templo estará abierto al culto, está por ver si asistiendo a las celebraciones litúrgicas se podrá visitar gratis la iglesia. Deberá decidirlo el Cardenal Arzobispo de Barcelona.


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