El caso se ha convertido en un duelo político después de que el presidente Giorgio Napolitano se negase a firmar y hacer efectivo un decreto del gobierno de Berlusconi que ordenaba a los médicos reanudar la alimentación forzosa de la mujer.
En un choque poco común con el jefe del Estado, el Vaticano se posicionó públicamente con Berlusconi, urgiendo a Napolitano a reconsiderar la maniobra y hacer todo lo posible por mantener con vida a Eluana Englaro, de 38 años, que se encuentra en estado vegetativo desde un accidente de tráfico en 1992.
'Creo que el Gobierno está haciendo todo lo posible para salvar la vida de Eluana', dijo el cardenal Javier Lozano Barragán, el responsable sanitario del Vaticano, en declaraciones a la televisión Italia 1 el sábado.
'Pedimos al Señor que el presidente de la República pueda reconsiderar... y encontrar un modo de reconciliar este decreto con la Constitución italiana', dijo.
Los médicos comenzaron a retirar la alimentación a Englaro el viernes, en consonancia con una sentencia del Tribunal Supremo italiano que le permite morir, tal y como solicitó su padre.
Horas después, el gabinete de Berlusconi emitió un decreto de urgencia ordenando retomar la alimentación de la mujer, pero Napolitano dijo que la medida era inconstitucional por imponerse al poder judicial, y se negó a firmarla.
Berlusconi dijo el sábado que una carta de Napolitano explicando su oposición al decreto abre en camino a la eutanasia, que es ilegal en Italia.
'Sinceramente esperaba que el presidente se distanciaría de una decisión judicial que no aceptamos', dijo.
La oposición de centro-izquierda ha respaldado a Napolitano, antiguo comunista. Incluso uno de los más cercanos aliados de Berlusconi, Gianfranco Fini, dijo que estaba muy preocupado por el choque entre el primer ministro y el jefe del Estado.
Berlusconi espera ahora acelerar a través del Parlamento, donde tiene una cómoda mayoría, un borrador de ley que impida la interrupción de la alimentación a pacientes comatosos.
El caso de Englaro ha sido comparado con el de Terri Schiavo, la mujer estadounidense a la que se permitió morir en 2005 después de una larga batalla legal.
El padre de Englaro ha luchado en los juzgados italianos durante más de 10 años, diciendo que su hija, antes del accidente, había expresado su deseo de no ser mantenida con vida artificialmente.
Esta semana la trasladó a una clínica que ha accedido a detener su alimentación, después de que varios hospitales se negasen por miedo a represalias.
Los expertos médicos dicen que podrían pasar dos semanas hasta que Englaro muera. La mayoría dicen que no sentirá dolor alguno.

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