Rick Wagoner, jefe de General Motors, dijo sin rodeos ante el comité bancario del Senado por qué estaban allí los directivos del sector.
'Esto trata de algo más que sólo Detroit (...) se trata de salvar a la economía de Estados Unidos de un colapso catastrófico', afirmó.
Las reuniones se celebraron un día después de que los senadores demócratas propusieran un rescate al sector del automóvil con 25.000 millones de dólares en préstamos para capear el debilitamiento de la economía y la crisis mundial del crédito.
Wagoner se presentó el martes ante el Congreso acompañado de Robert Nardelli -jefe de Chrysler LLC-, Alan Mulally -consejero delegado de Ford Motor-, Ron Gettelfinger -líder del Sindicato Unido de Trabajadores de la Industria automovilística-, la senadora por Michigan Debbie Stabenow, y el economista Peter Morici.
Por primera vez, los consejeros delegados de las empresas concretaron cuánto dinero piden al Gobierno. General Motors quiere entre 10.000 y 12.000 millones de dólares, Ford casi 8.000 millones, y Chrysler 7.000 millones.
'Si bien las automovilísticas locales han cometido errores en el pasado, los problemas actuales han sido exacerbados por uno de los peores entornos económicos en casi tres décadas', aseguró Mulally.
RECIBIMIENTO POCO CORDIAL
El recibimiento de los legisladores fue algo menos cordial de lo que estaban acostumbrados los ejecutivos de Detroit.
El senador Richard Shelby, republicano de Alabama y miembro del comité, ha calificado a estas empresas de 'modelos fracasados' y dijo que deberían declararse en bancarrota.
Criticando el rescate, el senador republicano por Kentucky Jim Bunning dijo a su vez que la solicitud 'no es una (propuesta) seria'.
'El problema básico de Detroit es que crearon un modelo de negocio que no tiene la más mínima oportunidad de sobrevivir en una economía global', dijo a su vez la senadora Lindsey Graham, republicana por Carolina del Sur.
Sin embargo, el presidente de la comisión, el demócrata Christopher Dodd, señaló que una 'mayoría' de los miembros del Senado está a favor de algún tipo de ayuda para el sector.
Por otro lado, y aunque apoya la propuesta de rescatar al sector, el consejero delegado del Bank of America comentó que no todos los grandes de Detroit deberían sobrevivir.
'Lo primero sería que ellas (las automovilísticas estadounidenses) reconozcan que hay demasiadas automovilísticas y que hace falta una consolidación', comentó Kenneth Lewis en un acto del Club Económico de Detroit.
La víctima más probable podría ser Chrysler, controlada por la empresa privada Cerberus LLC.


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