La familia de Hang Mioku, una coreana de 48 años, no puede reconocerla cuando la miran a la cara, ni siquiera sus padres. Se hizo su primera cirugía plástica cuando tenía 28 años, y desde entonces no ha parado, informa el diario británico The Telegraph.
Su cambio de apariencia le provocó tal adicción que se marchó a vivir a Japón, donde se realizó decenas de operaciones, principalmente en su rostro. Tras múltiples cirugías, su cara quedó desfigurada, pero ni siquiera entonces pudo parar.
Ya de vuelta en su país, encontró a un cirujano que no sólo accedió a administrarle inyecciones de silicona, sino que le proporcionó una jeringa especial y silicona para que ella misma se la administrase.
Cuando este material se terminó, Mioku, desesperada, comenzó a inyectarse aceite de cocina, lo que provocó que su rostro se desfigurara de manera grotesca.
La historia Hang Mioku fue difundida por la televisión de su país, y ha despertado un gran debate sobre el problema de la adicción a la cirugía plástica.


Goirigolzarri dice no entender lo ocurrido el jueves con Bankia en bolsa
Caja Madrid: préstamo de 6,7 millones para una empresa Gürtel
Star Trek, de la A a la Z
Pagan 1,2 millones de euros por viajar con Leonardo DiCaprio al espacio
Fallece Antonio Puchades, un mito del Valencia
Un puente interestatal colapsa en Mount Vernon y lanza a vehículos y personas al agua
El arte de la primavera tunecina renace en Nueva York y condena al salafismo
Detenido tras violar a una mujer y agredir con arma blanca a un hombre



¡Sé el primero en hacerlo!