Katharine Bishop, su esposo y su hijo de seis años, se quedaron en pista en un aeropuerto de Roma el pasado 5 de septiembre, viendo como su avión despegaba, según informa el Daily Mail. Y eso que, pocos minutos antes, los tres estaban sentados y con el cinturón puesto. Una azafata les hizo abandonar el aparato porque Katharine estaba embarazada de 31 semanas y no tenía ningún certificado médico que afirmara que podría volar.
Lo extraño del caso es que esta británica de 31 años había volado en la misma compañía pocos días antes a Londres y no había necesitado de ningún requisito. La familia tuvo que pasar la noche en Roma (con un gasto adicional de 300 euros en hospedaje), visitar a un ginecólogo para pedir ese certificado y volver a coger otro avión en el que, por cierto, no le pidieron ningún tipo de papel por estar embarazada.
Bishop afirma que el suceso le pareció "humillante" y "ridículo", ya que parece que la compañía hace de este requisito algo aleatorio.
La postura de EasyJet
EasyJet, por su parte, ha "pedido disculpas por los inconvenientes ocasionados a esta familia" pero ha recordado que es las condiciones de la compañía afirman que las personas con embarazos de entre 28 y 35 semanas tiene que llevar un certificado médico, expedido como mucho cinco días antes, que indique que no hay peligro al realizar el trayecto por avión.
Aún así, "como gesto de buena voluntad", cambió gratuitamente los pasajes de los afectados.



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