En este curso se presentó un estudio del catedrático de Fisiología Médica de Granada Manuel J. Castillo-Garzón, quien, a su vez, recogió resultados de otras investigaciones sobre la idoneidad de este consumo tras la práctica del deporte.
Según el especialista granadino, la ingesta de una cantidad moderada de cerveza, por su contenido en carbohidratos (en especial maltodextrinas), minerales y vitaminas, puede mantener niveles más altos de glucosa plasmática y atenuar las respuestas hormonales de estrés, además de reducir directa e indirectamente las perturbaciones en el sistema inmune.
La investigación también ha concluido que "el consumo moderado de cerveza tras realizar un esfuerzo físico en condiciones de elevada temperatura ambiental y abundante transpiración, permite recuperar las pérdidas hídricas en la misma medida que el agua".

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