Dos estudios acaban de desterrar el mito de que el uso injustificado de antibióticos sea inocuo. Es más, puede tener graves consecuencias sobre todo en mujeres embarazadas, unas conclusiones que llegan a acuestionar el uso de estos fármacos en la obstetricia.
Los resultados de ambos estudios, publicados en The Lancet, justificaban exclusivamente el tratamiento con eritromicina en aquellas mujeres con rotura de membranas. Las demás terapias no demostraron beneficio ni daño alguno sobre la salud de los bebés. Siete años más tarde, los autores presentan en esta misma revista el seguimiento realizado a los casi 6.500 participantes con datos que esclarecen aún más cómo deben emplearse estos fármacos.
"La lección que debemos aprender parece evidente: en contra de la creencia popular de que no son dañinos, los antibióticos no están exentos de riesgos", afirma el comentario que acompaña al trabajo.
Un hallazgo inesperado
Este mensaje lanzado por Alison Bedford, del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido, y Philip Steer, del también británico Hospital Chelsea and Westmister, parte de un "inesperado" hallazgo: a largo plazo, los niños que habían estado expuestos a antibióticos porque sus madres tenían un parto prematuro habían desarrollado más parálisis cerebral y otras discapacidades.
Los autores afirman que "debemos ser cautelosos a la hora de interferir con sistemas que apenas entendemos cuando no hay un beneficio potencial conocido". Los resultados de estos experimentos "ponen de relieve la importancia de estos seguimientos a largo plazo y enfatizan la necesidad de que los gobiernos inviertan en ellos".

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