Finalizados los dos primeros ejercicios de cuerda y aro, la gimnasta española Almudena Cid busca meterse en su cuarta final olímpica de gimnasia rítmica. Es décima, justo la posición que necesita para estar dentro. "Esto tiene buena pinta, creo que me ha salido bien, aunque los jueces han puntuado más a otras rivales que no lo merecían". Mañana, en maza y cinta, sabrá si es finalista.
Nada más concluir el ejercicio, la sonrisa de Almudena tornaba en seriedad: "No es un buen día para competir. Tengo que sonreír por fuera, pero por dentro lloro y estoy muy triste por la tragedia de Barajas. Lo siento tanto".
Almudena quiso participar en el homenaje a las 153 víctimas llevando el crespón negro en su maillot, pero al final no pudo ser: "Yo me lo cosí, pero luego en el COE nos dijeron que el Comité Internacional lo prohibía y me lo tuve que quitar. Pero mañana me lo voy a poner, porque serán mis últimos Juegos y ya de perdidos al río".
Mañana será el último día de una deportista ejemplar, que tenía un gran apoyo en la grada: "Mi novio Christian está apoyándome. Me ha dicho que me quiere y soy la mejor".




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