Caras pintadas, trajes negros y plateados difíciles de describir, la lengua fuera y mucha marcha. El mítico grupo neoyorquino Kiss cumplió las expectativas y logró enloquecer a los 29.078 seguidores que llenaron el recinto del Kobetasonik en la jornada del sábado.
El espectáculo montado por la banda enganchó al público desde el primer momento, cuando el guitarrista Paul Stanley apareció volando sobre el escenario. Los fuegos artificiales y la potente música hicieron el resto.
El festival heavy de la capital vizcaína se saldó con un gran éxito de asistencia, por encima de lo esperado por la organización, lo que augura un asentamiento del certamen en la ciudad. En total, durante los dos días que duró Kobetasonik, viernes y sábado, 53.198 personas subieron a Kobetas a desmelenarse a ritmo de las guitarras distorsionadas.
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